ENTREVISTA AL P. ALTINO
 

Altino Fafiâes, misionero espiritano portugués, lleva unos meses en España cuidando su salud y colaborando en la Comunidad Provincial.  Tenemos la suerte de que nos haya contado sobre su larga experiencia en varios países. 

 ¿En qué países has trabajado?

         En España, Angola, Paraguay, Brasil y un año en el Instituto Teológico del CELAM en Colombia.

         En el año 1972 trabajé como Hermano Espiritano en Angola y sentí una llamada muy fuerte de Dios para que me ordenara sacerdote.  Mis superiores y mis compañeros me animaron a volver a Europa para hacer el curso Teológico.  Después de la ordenación sacerdotal continué en España trabajando en el SCAM (Servicio Conjunto de Animación Misionera).

         En 1985 fui invitado a fundar el Centro de Animación Misionera de Córdoba con los PP Juan Antonio Ayanz y José Aguilar.  Mi trabajo fue principalmente en la Familia Espiritana y en el SCAM.  Conocí personas maravillosas, de una excepcional acogida, gente de mucha fe y determinación, gente con un corazón misionero magnífico, amigos y colaboradores misioneros, conocidos y nombrados como Familia Espiritana. 

¿Y después?

         En 1990 fui destinado a Paraguay.  Me dediqué a la formación bíblica de los catequistas.  Fue una experiencia maravillosa por el interés que los catequistas ponían en el estudio bíblico.  Al mismo tiempo les infundía un espíritu crítico sobre la realidad que nos envolvía y que a la larga dio muy buenos resultados, por la gracia de Dios.  También empezamos con una radio comunitaria, “Radio Corazón del Norte”,  que nos ayudó mucho, tanto en ele aspecto religioso como en el de formación en general.  Fue también un gran estímulo en la valoración de la cultura guaraní, empezando por el idioma guaraní y otros aspectos de la cultura del pueblo.  Y prestaba un gran servicio: donde no llegaba el teléfono llegaban las ondas de “Radio Corazón den Norte” para avisos.  Otra actividad muy importante en la parroquia fue la pastoral de los “sin tierra”.  Esta pastoral era muy difícil y excesivamente conflictiva pero la llevábamos con escrupulosa seriedad y sentido de la responsabilidad.

         En 1997 vuelvo a Córdoba y asumo las responsabilidades que hacía en el primer período, hasta 1998.  En 1999, además de estudiar la diplomatura en Teología Pastora en Bogotá trabajé en el CELAM.  Tuve una experiencia muy buena y pude intercambiar experiencias con misioneros venidos de toda América. 

¿Cuándo llegaste a Brasil?

En 2000 y hasta 2007.  Estaba trabajando en la Prelacía de Tefé, que tiene una extensión inmensa, concretamente en la Parroquia de Maraâ.  Es una Parroquia del interior, con muchas comunidades y para visitarlas el medio de trasporte es el barco.  Eso hace que nuestro trabajo sea muy lento porque las comunidades están alejadas entre sí y el barco es lento.  Empezábamos por visitar a los cristianos en sus casas durante el día, sobre todo a los enfermos y ancianos.  Por la noche teníamos un encuentro general en que se hablaba de todo un poco, sea en el especto religioso o en el social en general.  Después teníamos la Formación – preparación de los sacramentos y al día siguiente, la administración de los mismos, solicitados y aprobados por la comunidad.

                                          

Como la parroquia tiene tantas comunidades y se hacía difícil un buen acompañamiento, el Obispo decidió crear una nueva parroquia que tiene como patrona la Virgen Aparecida.  Me tocó participar en su creación y fue muy bonito el entusiasmo del pueblo. La cercanía del sacerdote en la pastoral y la continua presencia del animador de la comunidad da más seguridad para enfrentar problemas.  El lema continúa siendo CAMINAR CON NUESTROS PROPIOS PIES.

 En la Prelacía de Tefé se apostó desde el primer momento por la capacitación de sus miembros como respuesta a sus necesidades en las más diversas áreas. Procuramos, dentro de las limitaciones, hacer que FE y  VIDA sean una sola realidad.  Tenemos una escuela de Teología para laicos y este año empezó el curso de Filosofía para los seminaristas de la Prelacía.

Últimamente estaba trabajando en el Centro de Formación y Espiritualidad. 

¿Qué cambios positivos has visto en las poblaciones que has atendido?

         El primero, el despertar del sentido crítico

         El segundo, la inconformidad con la situación vigente

         El tercero es el convencimiento de que es posible el cambio

         El cuarto, perder el miedo a manifestarse

         El quinto es una mayor adhesión a la Fe, como consecuencia de FE y VIDA, una sola realidad. 

¿Dónde crees que radica la fuerza de los más pobres para superar su situación?

         1º En el desarrollo de su autoestima

         2º Fe en ellos mismos

         3º Formación

         4º Espíritu crítico para un discernimiento realista

         5º Mucha Fe en Dios que todo lo puede y nunca nos abandona. 

Muchas gracias, Altino, por este bello testimonio que nos ha permitido conocer más la misión espiritana.

                                      Remedios Luna, asociada espiritanatana

 
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