|
Ayer
tuvimos reunión del consejo pastoral de la parroquia, aquí en Doualare,
podíamos estar unas quince personas: responsables de CEV (comunidades
eclesiales, cuatro en la ciudad y cinco en el campo), el responsable de
toda la parroquia, catequistas, representantes del grupo de mujeres y
del COPMonde (movimiento de niños), además de los dos curas.
La
sentada fue de dos horas, en las que prácticamente se habló sólo en
fulfuldé. Yo no estaba perdido del todo, porque sabía de lo que íbamos a
tratar, pero casi. Los temas fueron:
-
revisión de la Peregrinación que se celebró aquí para cerrar el
año de la Eucaristía, fue a nivel de la zona de Maroua. La valoración
fue positiva, buena organización, acogida, recogimiento de la gente en
las celebraciones, etc.; aunque tampoco se callaron los problemas: hubo
accidentes de personas al subir a la montaña que hay al lado de la
parroquia, y algún otro pequeño problema de organización.
-
Presentación del tema del año en la diócesis, que resumiendo
viene a ser: cómo pasar del sueño a la realidad, cómo hacer de nuestras
comunidades un lugar donde se mire a la realidad de nuestro barrio para
que desde ahí se dé un proceso de transformación. Este es el punto que
más tiempo nos llevó en la reunión. En las jornadas diocesanas se habló
claro sobre el tema: los cristianos católicos están atrás si se les
compara con otros en cuanto a la vivienda, educación y atención a los
hijos... ¿Qué pasa? En la diócesis se está creando una mentalidad de
mendigos. Hay que salir de ahí y para ello los cristianos tienen que
poner manos a la obra. Se quedó en que debía ser cada comunidad la que
mirando la realidad que tiene a su alrededor, elegirá la acción concreta
que puede llevar a cabo. Se cree que esta puede ser una buena manera de
hacer que los jóvenes se integren en estas comunidades, puesto que
muchos de ellos no se acercan a ellas. Estas comunidades se reúnen una
vez entre semana y el domingo después de la Eucaristía. Aquí se habló
del problema que supone el hecho de que muchas personas mientras se
preparan para el bautismo asisten no sólo a las catequesis, sino también
a estas comunidades, pero en el momento que se bautizan desaparecen y
sólo se les ve en la misa del domingo.
-
Se presentó las jornadas de diálogo interreligioso que tendrán
lugar del 21 al 23 de noviembre.
-
Se pensó en la fecha para la fiesta de la cosecha, será el 27 de
noviembre.
-
Se organizó la participación de la parroquia en la ordenación de
Malachie, un diácono que hizo aquí su etapa de pastoral y que se ordena
el 10 de diciembre. Se pensó en cómo ir a la celebración, lo que
aportaría cada persona no sólo para el viaje, sino también para el
regalo que se le haga y para la acogida/fiesta en la parroquia, donde
celebrará su primera misa. También se presentaron los paños que él ha
elegido para la ordenación. Esto último aquí es habitual, la gente se
viste con el mismo paño para la ordenación, así tienen un vestido nuevo.
Hoy en misa Odette, la encargada de presentar el paño decía: así ya
tenéis un vestido nuevo para Navidad.
-
Finalmente se quedó en la fecha del nuevo consejo, el 3 de
diciembre.
En el
transcurso de la reunión Antonio dijo que yo estaba allí para hacerme
poco a poco cargo de la parroquia. Yo sé que es así, pero escucharlo me
dio respeto, porque me veo un poco desasistido para hacer frente a ello.
Mientras estábamos en el consejo (dos horas dan para mucho y más cuando
no se conoce un idioma) yo pensaba: es verdad, es una Iglesia muy
pequeña, quizás 300 personas en medio de 100.000 que puede haber en el
terrero que abarca la misión, pero hay unos cimientos que están puestos,
y, a pesar de las miserias humanas, bien puestos. Un equipo de gente que
se siente responsable –con sus limitaciones, ciertamente-, que opina,
que se las han apañado para acudir a esta reunión desde unas aldeas que
están a unos 7 kms., que se ven, más o menos, como una parroquia, en
distintas comunidades.
Aunque
hay muchos problemas: algunos ya los he apuntado, otros son los propios
de aquí: pobreza de las comunidades rurales, echar mano a la brujería,
responsables que se aprovechan de su puesto, y otros de los que ya me
iré enterando... es un planteamiento que me parece muy válido.
En
medio de esta pequeña realidad estoy un poco perdido: la novedad, la
lengua, la cultura diferente... Espero que poco a poco me vaya situando,
y haga mía toda esta realidad, todo este germen de pueblo de Dios, que
camina por aquí. Paciencia, “sera sera” se dice en fulfudé. Y todo eso
sin preguntar mucho, que es mejor saber sin preguntar, me dice Antonio,
el misionero espiritano con el que vivo.
Foto:
En primer plano la misión de Doualare (Maroua) en medio del barrio del
mismo nombre.
|