Emilio José Almajano desde Camerún

 

Me llamo Emilio José Almajano García, soy un cura de la Diócesis de Osma-Soria. Después de tres años y medio trabajo en Camerún. Por esas casualidades de la vida (o de Dios) conocí los Espiritanos allá por el año 2000, y después de un camino andado un poco en su compañía, aquí me tenéis en una misión espiritana, en Maroua, una ciudad de lo que llaman el Extremo Norte de Camerún.

 

La antigua misión espiritana era la catedral de la ciudad.. En el espíritu de Libermann, nuestros antecesores decidieron dejar una parroquia que estaba ya en pleno funcionamiento para ir a otros lugares donde la Iglesia encuentra difícilmente obreros. Así que aquí estamos en una nueva parroquia, ahora tiene 14 años, en un nuevo barrio de la ciudad, un barrio que tiene unos 50.000 habitantes, y donde los católicos somos una inmensa minoría, no llegamos a 400 bautizados. Lo de inmensa minoría no lo digo porque queda bonito, sino porque la Iglesia está bien presente en el barrio: además de la parroquia, una escuela con más de 800 alumnos, una casa de la mujer donde pasan diariamente unas 100 personas, un centro de acogida para niños de la calle y dos comunidades religiosas femeninas, una de ellas es el noviciado francófono de las Hermanas Espiritanas.

 

Aquí estamos dos sacerdotes. Antonio (ya os hablará él de su trabajo) y yo. Nuestra tarea es verdaderamente primera evangelización, aquí en la ciudad y más en el campo, donde actualmente tenemos 6 comunidades. Comunidades cristianas que vemos nacer y crecer poco a poco. Es algo especial que un grupo de personas digan: “nos queremos hacer cristianos y queremos que vengáis aquí a enseñarnos”. Aquí la mayoría son musulmanes, pero hay también un buen porcentaje que está en lo que se llama la religión tradicional. Es de este último grupo de donde salen los nuevos cristianos.

 

El encuentro con los hermanos musulmanes es algo a tener en cuenta y una parte importante de nuestra pastoral.

 

El plato fuerte de la parroquia es la formación, la catequesis. Eso se lleva a cabo en la preparación a los diversos sacramentos y también en las reuniones de CEV (Comunidad eclesial viva) en que está dividida la parroquia. También intentamos mejorar las condiciones de vida de nuestras gentes, ayudándoles a descubrir la importancia de la escuela, salud, la salubridad del agua, sensibilizar sobre el problema del sida, etc.

 

Además hay otros trabajos que llevo a cabo a nivel diocesano. Soy el sacerdote que acompaña el Comité de Familia de la diócesis, y desde hace cosa de un mes soy también miembro del Grupo de Sacerdotes que aconseja al Obispo.

 

A veces con la alegría de ver que las cosas van, otras veces con los pasos que damos hacia atrás, aquí estamos poniendo un poco de nuestra parte para que esta Iglesia se vaya haciendo cada día menos misionera (menos dependiente del exterior) y más Misionera.

 

 

P. Emilio J. A. García

 

 

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