PENSAMIENTOS DEL P. FRANCISCO MARÍA PABLO LIBERMANN
 

JUNIO

(MES CONSAGRADO AL CULTO DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS)

Día 1

           Alimentaos de la suave y pura unión con el divino y delicioso amor que debe brotar de este divino Corazón para inundar vuestra alma; luego, de ella saldrá como un río para llenar las almas que vuestro Bien Amado desea atraer a Sí por vuestra acción.

Día 2

           Purificad los sentimientos de vuestro corazón y sentad vuestra vida interior sobre un amor perfecto. Si verdaderamente deseáis alcanzar la verdadera paz, es forzoso que tengáis un amor puro, aislado de todo amor por vosotros mismos.

Día 3

          No podéis contentaros con la consideración de vuestra flaqueza y la consiguiente humillación en presencia de Nuestro Señor. Habéis de rebasarle suavemente, desde luego, pero siempre y con objeto de ejercer y alcanzar el amor de nuestro buen Señor Jesús.

Día 4

           Si actuamos para nosotros mismos y por nuestras propias fuerzas no faltarán razones para descorazonarnos al reconocer nuestra impotencia; pero si actuamos como dependientes de Nuestro Señor, no podemos menos de repetir los del apóstol: "Cuando me veo débil, entonces soy verdaderamente fuerte".

Día 5

          Contad mucho con Dios y muy poco con vosotros mismos y vuestra actividad. Si algo emprendéis para Dios, para su santo amor, purificad la intención de buscar sólo a Dios en esa obra.

Día 6

           Llenaos de paz y dulzura, permaneced en las manos de Dios como instrumentos dóciles a su santa voluntad, aún en contra de lo que llamáis vuestro provecho.

Día 7

          Las obras exteriores, por santas que se muestren, no agradan a Dios sino por las disposiciones interiores que las acompañan u originan.

Día 8

           Que vuestro corazón sea de Dios y de Dios solo. No apreciéis ni améis sino a Jesús, y todo lo demás por Él y en Él solo, No procuréis sino agradarle en todas vuestras obras, tal ha de ser vuestra religión.

Día 9

          Vivid en común como hijos de Dios en la dulzura y la paz; soportaos los defectos, poneos de acuerdo pues servís a un mismo Señor cuya gloria únicamente buscáis, y trabajáis para la misma obra.

Día 10

            El amor de Dios, el celo por la salvación de las almas, el amor de las cruces y las humillaciones forman la esencia del celo apostólico, y no, las mortificaciones.

Día 11

            He aquí una norma importantísima para vuestra santificación: ¡cuidado con la perfección ideal! Tened bien por cierto que jamás seréis capaces de llevar a cabo vuestros proyectos tal cual lo desearíais. Es una pura quimera querer alcanzar un resultado completo cien por cien, de acuerdo con lo que se prevé y ambiciona.

Día 12

            Tomad como regla segura que cualquier sentimiento, pensamiento, inspiración que no venga enmarcado por la paz, la suavidad, la dulzura, ha de rechazarse como algo muy malo.

Día 13

             El celo ha de ser la virtud propia y característica del misionero fervoroso al servicio de las almas pobres y necesitadas, consagrado al Espíritu Santo y al Inmaculado y apostólico Corazón de María.

Día 14

            No penséis tanto en vosotros. ¿Quién sois para que vuestras cosas os ocupen continuamente? Seguro que olvidáis que esas cosas son más bien cosas de Dios.

Día 15

             Sed enérgicos y decididos contra vosotros mismos y os distinguiréis en el servicio de Dios. Si no sois capaces de soportaros, quedaréis inferiorizados ante vosotros mismos, ante los beneficios recibidos de Dios y ante las obras que Dios quiere encargaros.

Día 16

           Es absolutamente necesario que vuestra vida  esté escondida en Dios para que Él os haga vivir de la suya propia; Él quiere vivir en vosotros como vivió en María. Sois el recipiente vacío que Él mismo ha de llenar.

Día 17

          El amor para con nuestro Señor, el amor de la cruz, la confianza y el amor de María, ahí tenéis las cuatro virtudes fundamentales del misionero del Inmaculado Corazón de María, virtudes continuamente inculcadas por nuestras reglas.

Día 18

            Bastará con aplicaros especialmente a la humildad de espíritu y de corazón en donde se halla la obediencia y la dulzura la más íntima y la más perfecta. Y hasta la caridad ahí se halla también.

Día 19

           Sobre eso que decís de que se fue ingrato con vosotros, francamente no consigo entenderos. Rogad al Señor que os perdone vuestra reales ingratitudes y no creáis que jamás alguien pueda ser ingrato para con nosotros.

Día 20

            Un ciego se confía a un perrillo; este le conduce adonde quiere y el ciego va en pos de él; y vosotros ¿no os parece que deberíais entregar vuestra alma ciega en las manos y conducta de Jesús, luz del cielo y de la tierra?

Día 21

           Sed fuertes, robustos, pues en vosotros está la "virtud" de Jesús. Y sabéis por cierto en que ha de consistir vuestra fuerza: no en reprender severamente a los que que no hacen lo que deben, no en contrariar a los demás, ni siquiera en obligar al mundo a que sirve a Dios con perfección. Todo eso es de la competencia del Maestro.

Día 22

           Cuidado, sed recios en reprimir todos los sentimientos naturales, al deseo de ser amados, estimados y todas las malas inclinaciones, para que no es mováis jamás por la infinita gloria y por el santísimo amor de vuestro Dios.

Día 23

            Es muy fácil servir a Dios cuando sólo nos toca gozar, pero no es precisamente el camino que Él nos prepara y del que nos dio ejemplo. Desde luego los que permanecen tranquilos toda su vida, sin contradicciones ni cruces, jamás se santificarán.

Día 24

            El meollo de la vocación de Juan Bautista estaba precisamente en aquél testimonio de la luz que él tenía que dar, mientras la luz permanecía escondida en Nazaret, escondido estaba él en el desierto. Cuando el tiempo se acerca, se acerca también Juan para allanar los caminos... He ahí al Cordero de Dios... y dado el testimonio, Juan ya nada tiene que hacer, por eso recibe su recompensa y se retira definitivamente.

Día 25

           El espíritu de recogimiento es para nosotros de una soberana importancia: de él depende todo el bien que podamos hacer a las almas. Sin él, es prácticamente inevitable que la naturaleza y la pasión se sobrepongan a todos los demás.

Día 26

            Para salvar a las almas no es suficiente la más alta ciencia teológica; son necesarias las gracias del cielo y éstas se encuentran siempre en mayor abundancia en las manos de los sacerdotes santos.

Día 27

            La aflicción aproxima a Dios, abre el alma a la gracia, la cierra definitivamente a los placeres y gozos de las criaturas, la conserva humillada bajo la mano de Dios y la hace más fiel a las santas inspiraciones.

Día 28

            Consideremos la dignidad de la vocación de estos santos apóstoles. Nuestro Señor les hace participar de su amor y santidad para alzarlos como modelos en su Iglesia; los constituye, sobre todo a San Pedro, dispensadores  y administradores de todos los bienes que Él posee en la tierra.

Día 29

            La viveza de celo aparece claramente en los santos apóstoles Pedro y Pablo; no resulta natural de un argumento o de una corazonada; esa viveza no llega a nublar el alma aunque a veces destroza el corazón; opera en la más serena calma y su acción nos eleva fuertemente a Dios. ¡Cuántas veces es una pesada cruz, pero qué delicia de peso y cruz!

Día 30

           El extraordinario fruto del espíritu apostólico es el celo por la salvación de las almas. Deriva de un intenso amor de Dios y descansa en un deseo extraordinario de verle reinar en las almas aún en las más difíciles.

           

 

 

 

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