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JUNIO
(MES
CONSAGRADO AL CULTO DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS)
Día 1
Alimentaos de la suave y pura unión con el divino y
delicioso amor que debe brotar de este divino Corazón
para inundar vuestra alma; luego, de ella saldrá como un
río para llenar las almas que vuestro Bien Amado desea
atraer a Sí por vuestra acción.
Día 2
Purificad los sentimientos de vuestro corazón y sentad
vuestra vida interior sobre un amor perfecto. Si
verdaderamente deseáis alcanzar la verdadera paz, es
forzoso que tengáis un amor puro, aislado de todo amor
por vosotros mismos.
Día 3
No
podéis contentaros con la consideración de vuestra
flaqueza y la consiguiente humillación en presencia de
Nuestro Señor. Habéis de rebasarle suavemente, desde
luego, pero siempre y con objeto de ejercer y alcanzar
el amor de nuestro buen Señor Jesús.
Día 4
Si actuamos para nosotros mismos y por nuestras propias
fuerzas no faltarán razones para descorazonarnos al
reconocer nuestra impotencia; pero si actuamos como
dependientes de Nuestro Señor, no podemos menos de
repetir los del apóstol: "Cuando me veo débil,
entonces soy verdaderamente fuerte".
Día 5
Contad mucho con Dios y muy poco con vosotros mismos y
vuestra actividad. Si algo emprendéis para Dios, para su
santo amor, purificad la intención de buscar sólo a Dios
en esa obra.
Día 6
Llenaos
de paz y dulzura, permaneced en las manos de Dios como
instrumentos dóciles a su santa voluntad, aún en contra
de lo que llamáis vuestro provecho.
Día 7
Las
obras exteriores, por santas que se muestren, no agradan
a Dios sino por las disposiciones interiores que las
acompañan u originan.
Día 8
Que
vuestro corazón sea de Dios y de Dios solo. No apreciéis
ni améis sino a Jesús, y todo lo demás por Él y en Él
solo, No procuréis sino agradarle en todas vuestras
obras, tal ha de ser vuestra religión.
Día 9
Vivid en
común como hijos de Dios en la dulzura y la paz;
soportaos los defectos, poneos de acuerdo pues servís a
un mismo Señor cuya gloria únicamente buscáis, y
trabajáis para la misma obra.
Día 10
El
amor de Dios, el celo por la salvación de las almas, el
amor de las cruces y las humillaciones forman la esencia
del celo apostólico, y no, las mortificaciones.
Día 11
He
aquí una norma importantísima para vuestra
santificación: ¡cuidado con la perfección ideal! Tened
bien por cierto que jamás seréis capaces de llevar a
cabo vuestros proyectos tal cual lo desearíais. Es una
pura quimera querer alcanzar un resultado completo cien
por cien, de acuerdo con lo que se prevé y ambiciona.
Día 12
Tomad
como regla segura que cualquier sentimiento,
pensamiento, inspiración que no venga enmarcado por la
paz, la suavidad, la dulzura, ha de rechazarse como algo
muy malo.
Día 13
El celo ha de ser la virtud propia y característica
del misionero fervoroso al servicio de las almas pobres
y necesitadas, consagrado al Espíritu Santo y al
Inmaculado y apostólico Corazón de María.
Día 14
No penséis tanto en vosotros. ¿Quién sois para que
vuestras cosas os ocupen continuamente? Seguro que
olvidáis que esas cosas son más bien cosas de Dios.
Día 15
Sed
enérgicos y decididos contra vosotros mismos y os
distinguiréis en el servicio de Dios. Si no sois capaces
de soportaros, quedaréis inferiorizados ante vosotros
mismos, ante los beneficios recibidos de Dios y ante las
obras que Dios quiere encargaros.
Día 16
Es
absolutamente necesario que vuestra vida esté escondida
en Dios para que Él os haga vivir de la suya propia; Él
quiere vivir en vosotros como vivió en María. Sois el
recipiente vacío que Él mismo ha de llenar.
Día 17
El amor para con nuestro Señor, el amor de la cruz, la
confianza y el amor de María, ahí tenéis las cuatro
virtudes fundamentales del misionero del Inmaculado
Corazón de María, virtudes continuamente inculcadas por
nuestras reglas.
Día 18
Bastará con aplicaros especialmente a la humildad de
espíritu y de corazón en donde se halla la obediencia y
la dulzura la más íntima y la más perfecta. Y hasta la
caridad ahí se halla también.
Día 19
Sobre
eso que decís de que se fue ingrato con vosotros,
francamente no consigo entenderos. Rogad al Señor que os
perdone vuestra reales ingratitudes y no creáis que
jamás alguien pueda ser ingrato para con nosotros.
Día 20
Un
ciego se confía a un perrillo; este le conduce adonde
quiere y el ciego va en pos de él; y vosotros ¿no os
parece que deberíais entregar vuestra alma ciega en las
manos y conducta de Jesús, luz del cielo y de la tierra?
Día 21
Sed
fuertes, robustos, pues en vosotros está la "virtud" de
Jesús. Y sabéis por cierto en que ha de consistir
vuestra fuerza: no en reprender severamente a los que
que no hacen lo que deben, no en contrariar a los demás,
ni siquiera en obligar al mundo a que sirve a Dios con
perfección. Todo eso es de la competencia del Maestro.
Día 22
Cuidado, sed recios en reprimir todos los sentimientos
naturales, al deseo de ser amados, estimados y todas las
malas inclinaciones, para que no es mováis jamás por la
infinita gloria y por el santísimo amor de vuestro Dios.
Día 23
Es muy
fácil servir a Dios cuando sólo nos toca gozar, pero no
es precisamente el camino que Él nos prepara y del que
nos dio ejemplo. Desde luego los que permanecen
tranquilos toda su vida, sin contradicciones ni cruces,
jamás se santificarán.
Día 24
El meollo de la vocación de Juan Bautista estaba
precisamente en aquél testimonio de la luz que él tenía
que dar, mientras la luz permanecía escondida en
Nazaret, escondido estaba él en el desierto. Cuando el
tiempo se acerca, se acerca también Juan para allanar
los caminos... He ahí al Cordero de Dios... y dado el
testimonio, Juan ya nada tiene que hacer, por eso recibe
su recompensa y se retira definitivamente.
Día 25
El espíritu de recogimiento es para nosotros de una
soberana importancia: de él depende todo el bien que
podamos hacer a las almas. Sin él, es prácticamente
inevitable que la naturaleza y la pasión se sobrepongan
a todos los demás.
Día 26
Para salvar a las almas no es suficiente la más alta
ciencia teológica; son necesarias las gracias del cielo
y éstas se encuentran siempre en mayor abundancia en las
manos de los sacerdotes santos.
Día 27
La aflicción aproxima a Dios, abre el alma a la gracia,
la cierra definitivamente a los placeres y gozos de las
criaturas, la conserva humillada bajo la mano de Dios y
la hace más fiel a las santas inspiraciones.
Día 28
Consideremos la dignidad de la vocación de estos santos
apóstoles. Nuestro Señor les hace participar de su amor
y santidad para alzarlos como modelos en su Iglesia; los
constituye, sobre todo a San Pedro, dispensadores y
administradores de todos los bienes que Él posee en la
tierra.
Día 29
La
viveza de celo aparece claramente en los santos
apóstoles Pedro y Pablo; no resulta natural de un
argumento o de una corazonada; esa viveza no llega a
nublar el alma aunque a veces destroza el corazón; opera
en la más serena calma y su acción nos eleva fuertemente
a Dios. ¡Cuántas veces es una pesada cruz, pero qué
delicia de peso y cruz!
Día 30
El
extraordinario fruto del espíritu apostólico es el celo
por la salvación de las almas. Deriva de un intenso amor
de Dios y descansa en un deseo extraordinario de verle
reinar en las almas aún en las más difíciles.
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