PENSAMIENTOS DEL P. FRANCISCO MARÍA PABLO LIBERMANN
 

ABRIL

(MES CONSAGRADO A HONRAR LA VIDA GLORIOSA DE NUESTRO SEÑOR)

Día 1

           Acuérdate que Jesús salvó al mundo con los dolores de la Cruz. Si quieres, como apóstol, ir en pos de Él habrás de seguir su ejemplo; Él fue dulce incluso para con los que le crucificaron.

Día 2

          Un apóstol no es una niña, no se estremece consigo mismo ni con sus males; habiendo aprendido a olvidarse, avanza serenamente por encima de las contrariedades. Su corazón será duro como roca en cuanto se trate de males propios, mas tierno y dulce en presencia del mal ajeno.

Día 3

           ¡Qué felicidad la de un alma el saber que es amada de Jesús! Esta certeza es en ella como la fuente perenne de una confianza ilimitada.

Día 4

          Con tal de vivir sólo para Dios y de ejercitarte en serio en su amor santísimo, podrás estar siempre seguro de agradarle verdaderamente y progresar en su amor.

Día 5

          Con Jesús haz lo mismo que un niño hace con su madre. Para el niño la madre lo es todo; de tiempos en tiempos, levanta gustosamente los ojos hacia esta madre muy amada de su corazón. Haz lo mismo con Jesús.

Día 6

          Mientras vivamos en la tierra, hemos de aguardar siempre la misericordia de Dios y acogernos a ella, sea cual sea nuestro estado de alma; desesperar sería negar a Dios su cualidad de creador.

Día 7

          La caridad permanece siempre, aún en la eternidad, como dice San Pablo, porque ella nos une a Jesús para recibir su vida.

Día 8

          Para hacernos alcanzar la tan deseada renuncia interior, una tribulación insignificante, una contrariedad cualquiera son de mucha más utilidad que mil privaciones voluntarias que nosotros nos hubiéramos impuesto.

Día 9

          Los hombres encargados de establecer el reino de Dios en las almas deben estar despiertos. Muchos de ellos entienden mal la misión de su divino Maestro y, por consecuencia, tampoco comprenden la suya; persiguen tan solo una gloria externa... No poseen la grandeza, la generosidad, la igualdad de ánimo, la calma y la paz humilde del alma santificada y fiel a la gracia de su apostolado.

Día 10

           Todas las mañanas me postro ante el trono de la Santísima Trinidad para presentarle los homenajes de toda la Iglesia, ofrecer el Santo Sacrificio en su favor y pedir las gracias y auxilios que ella necesita... Tengo la Víctima Santa conmigo y con ella estamos siempre seguros de ser escuchados.

Día 11

           Sí, convertir a las almas es. sin duda, muy bello. Pero, en verdad os digo, eso no me parece tan glorioso como participar abundantemente en la cruz de Jesús.

Día 12

           Para el hombre de Dios que nada ansía tanto como entrar en los designios de santificación que Dios tiene sobre él, todos los sufrimientos son otros tantos tesoros.

Día 13

            ¡Qué extremado amor, qué admirable santidad se encierran en las aflicciones y en las humillaciones! ¡Oh! hombre de dolor, salta de gozo: todos tus males son otros tantos tesoros.

Día 14

           No hay por qué admirarse si las gentes te juzgan y te contrarían sistemáticamente. Cuando hayan terminado de abravarte con las heces de la hiel, vete y preséntate a Jesús  y descansa sobre su Divino Corazón.

Día 15

           ¡La vida es tan corta y la eternidad tan larga! La satisfacción de haber sufrido por Dios y la eterna recompensa no podrán escaparos si sois fieles. Sufrid, pues, en paz, amor y humildad, durante el corto momento que habréis de pasar en la tierra.

Día 16

            Dad de mano a las perturbaciones e inquietudes sobre el rezo del breviario y la celebración de la Santa Misa. Ahí Dios, más que siervos, quiere amigos, hijos.

Día 17

           El dolor afirma la renuncia a las criaturas, reanima el espíritu de fe, nos obliga a practicar más y más, a veces perfectamente, el santo abandono a Nuestro Señor y a su santa voluntad y perfecciona considerablemente nuestra unión con el Divino Maestro.

Día 18

           Cuando el misionero lleva una vida verdaderamente santa, los paganos, por rudos que se muestren, han de reconocer en él, más pronto o más tarde, al hombre de Dios; es que la vida santa rezuma un perfume capaz de impresionar  aún a las almas menos sensibles.

Día 19

            Si el buen Jesús quisiera liberarte de esa carísima enfermedad, no has de considerarte enteramente desquitado, por ello. Él sabrá muy bien sustituir una cruz por otra, y a lo mejor más pesada que la primera.

Día 20

           Con la flaqueza de su humanidad, nuestro Señor venció todo poderío contrario a su reino en las almas; con sus ignominias firmó su gloria de la manera más admirable. Por su cruz había de iluminar a los hombres, aplastar todo poder infernal y atraerse el mundo entero.

Día 21

           Mi cuerpo, mi alma, mi ser y toda mi existencia son de Dios; y si conociera que existe en mí un cabello que no fuera suyo, lo arrancaría y lo pisotearía.

Día 22

            ¡Oh! ¡Dichosos los hombres que glorifican a Jesús! ¡Que corren en pos de Él, ansían verlo, oyen su maravillosa doctrina y guardan fielmente su amor y su divina ley! 

Día 23

           Es por la cruz que tenemos que santificarnos y santificar a los demás; no estamos hechos para vivir en paz y tranquilos, sino para sufrir para la altísima gloria de Dios.

Día 24

          Del mismo modo que el amor jamás desatiende un mínimo deseo del que es su objeto divino, así la fe jamás pide explicación a sus palabras. Cuando nuestra fe y nuestro amor sean perfectos, nuestro espíritu y nuestra voluntad serán arrastrados al menor gesto de nuestro Bien-Amado.

Día 25

            Cuanto más miserables seamos, tanto más hemos de perdernos de vista para abandonarnos y vivir en nuestro adorabilísimo y amabilísimo Señor Jesús y en compañía de su Madre.

Día 26

            Cuando nuestra alma está totalmente libre de sufrimiento, no podrá salir de sí misma; en vez de buscar puramente a Dios, todo en ella se dirige hacia sí misma.

Día 27

           El sacrificio eucarístico es tan perfecto que él sólo es la plenitud de todos los sacrificios de la Antigua Ley. El sacrificio por los pecados, ofrecido por nuestro Señor en la cruz fue un sacrificio perfecto y, por tanto, también el sacrificio eucarístico lo es ya que por un solo y mismo sacrificio fueron borrados todos los pecados del mundo entero.

Día 28

            Hagamos todo lo que podamos por la gloria de Dios y la salvación de las almas. Agrandamos nuestras ansias, fortifiquemos nuestras almas contra las dificultades, sin desanimarnos en el caso que los resultados obtenidos no correspondan a nuestros proyectos; no queremos hacer más que lo que Dios quiere, ni de manera distinta de la prefijada en sus designios.

Día 29

            ¡Coraje, hermano! La divina Bondad nos prueba, pero al mismo tiempo no nos entrega a nuestras fuerzas, sino que nos ayuda y fortalece. No juzgues las cosas según su estado actual, todos los comienzos son difíciles y con apariencias insignificantes... El día en que los apóstoles comenzaron su predicación en Jerusalén la situación era desesperante.

Día 30

             Respecto a los acontecimientos de la divina Providencia, nosotros, si pudiésemos, lo dispondríamos de manera muy distinta; en lo que nos concierne somos de continuo tentados trastocar los designios de Dios para conformarlos con nuestras cortas ideas y nuestra oscurecida prudencia. Con esto demostramos lo flaca que es nuestra fe.

 

 

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