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ABRIL
(MES CONSAGRADO A HONRAR LA VIDA GLORIOSA DE
NUESTRO SEÑOR) Día 1
Acuérdate que Jesús salvó al mundo con los dolores de la Cruz. Si
quieres, como apóstol, ir en pos de Él habrás de seguir su ejemplo; Él
fue dulce incluso para con los que le crucificaron.
Día 2
Un apóstol no es una niña, no se estremece consigo mismo ni con sus
males; habiendo aprendido a olvidarse, avanza serenamente por encima de
las contrariedades. Su corazón será duro como roca en cuanto se trate de
males propios, mas tierno y dulce en presencia del mal ajeno.
Día 3
¡Qué felicidad la de un alma el saber que es amada de Jesús! Esta
certeza es en ella como la fuente perenne de una confianza ilimitada.
Día 4
Con tal de vivir sólo para Dios y de ejercitarte en serio en su amor
santísimo, podrás estar siempre seguro de agradarle verdaderamente y
progresar en su amor.
Día 5
Con Jesús haz lo mismo que un niño hace con su madre. Para el niño
la madre lo es todo; de tiempos en tiempos, levanta gustosamente los
ojos hacia esta madre muy amada de su corazón. Haz lo mismo con Jesús.
Día 6
Mientras vivamos en la tierra, hemos de aguardar siempre la
misericordia de Dios y acogernos a ella, sea cual sea nuestro estado de
alma; desesperar sería negar a Dios su cualidad de creador.
Día 7
La caridad permanece siempre, aún en la eternidad, como dice San
Pablo, porque ella nos une a Jesús para recibir su vida.
Día 8
Para hacernos alcanzar la tan deseada renuncia interior, una
tribulación insignificante, una contrariedad cualquiera son de mucha más
utilidad que mil privaciones voluntarias que nosotros nos hubiéramos
impuesto.
Día 9
Los hombres encargados de establecer el reino de Dios en las almas deben
estar despiertos. Muchos de ellos entienden mal la misión de su divino
Maestro y, por consecuencia, tampoco comprenden la suya; persiguen tan
solo una gloria externa... No poseen la grandeza, la generosidad, la
igualdad de ánimo, la calma y la paz humilde del alma santificada y fiel
a la gracia de su apostolado.
Día 10
Todas las mañanas me postro ante el trono de la Santísima Trinidad para
presentarle los homenajes de toda la Iglesia, ofrecer el Santo
Sacrificio en su favor y pedir las gracias y auxilios que ella
necesita... Tengo la Víctima Santa conmigo y con ella estamos siempre
seguros de ser escuchados.
Día 11
Sí, convertir a las almas es. sin duda, muy bello. Pero, en verdad
os digo, eso no me parece tan glorioso como participar abundantemente en
la cruz de Jesús.
Día 12
Para el hombre de Dios que nada ansía tanto como entrar en los
designios de santificación que Dios tiene sobre él, todos los
sufrimientos son otros tantos tesoros.
Día 13
¡Qué extremado amor, qué admirable santidad se encierran en las
aflicciones y en las humillaciones! ¡Oh! hombre de dolor, salta de gozo:
todos tus males son otros tantos tesoros.
Día 14
No hay por qué admirarse si las gentes te juzgan y te contrarían
sistemáticamente. Cuando hayan terminado de abravarte con las heces de
la hiel, vete y preséntate a Jesús y descansa sobre su Divino
Corazón.
Día 15
¡La vida es tan corta y la eternidad tan larga! La satisfacción de
haber sufrido por Dios y la eterna recompensa no podrán escaparos si
sois fieles. Sufrid, pues, en paz, amor y humildad, durante el corto
momento que habréis de pasar en la tierra.
Día 16
Dad de mano a las perturbaciones e inquietudes sobre el rezo del
breviario y la celebración de la Santa Misa. Ahí Dios, más que siervos,
quiere amigos, hijos.
Día 17
El dolor afirma la renuncia a las criaturas, reanima el espíritu de
fe, nos obliga a practicar más y más, a veces perfectamente, el santo
abandono a Nuestro Señor y a su santa voluntad y perfecciona
considerablemente nuestra unión con el Divino Maestro.
Día 18
Cuando el misionero lleva una vida verdaderamente santa, los
paganos, por rudos que se muestren, han de reconocer en él, más pronto o
más tarde, al hombre de Dios; es que la vida santa rezuma un perfume
capaz de impresionar aún a las almas menos sensibles.
Día 19
Si el buen Jesús quisiera liberarte de esa carísima enfermedad, no
has de considerarte enteramente desquitado, por ello. Él sabrá muy bien
sustituir una cruz por otra, y a lo mejor más pesada que la primera.
Día 20
Con la flaqueza de su humanidad, nuestro Señor venció todo poderío
contrario a su reino en las almas; con sus ignominias firmó su gloria de
la manera más admirable. Por su cruz había de iluminar a los hombres,
aplastar todo poder infernal y atraerse el mundo entero.
Día 21
Mi cuerpo, mi alma, mi ser y toda mi existencia son de Dios; y si
conociera que existe en mí un cabello que no fuera suyo, lo arrancaría y
lo pisotearía.
Día 22
¡Oh! ¡Dichosos los hombres que glorifican a Jesús! ¡Que corren en
pos de Él, ansían verlo, oyen su maravillosa doctrina y guardan
fielmente su amor y su divina ley!
Día 23
Es por la cruz que tenemos que santificarnos y santificar a los
demás; no estamos hechos para vivir en paz y tranquilos, sino para
sufrir para la altísima gloria de Dios.
Día 24
Del mismo modo que el amor jamás desatiende un mínimo deseo del que
es su objeto divino, así la fe jamás pide explicación a sus palabras.
Cuando nuestra fe y nuestro amor sean perfectos, nuestro espíritu y
nuestra voluntad serán arrastrados al menor gesto de nuestro Bien-Amado.
Día 25
Cuanto más miserables seamos, tanto más hemos de perdernos de vista
para abandonarnos y vivir en nuestro adorabilísimo y amabilísimo Señor
Jesús y en compañía de su Madre.
Día 26
Cuando nuestra alma está totalmente libre de sufrimiento, no podrá
salir de sí misma; en vez de buscar puramente a Dios, todo en ella se
dirige hacia sí misma.
Día 27
El sacrificio eucarístico es tan perfecto que él sólo es la plenitud
de todos los sacrificios de la Antigua Ley. El sacrificio por los
pecados, ofrecido por nuestro Señor en la cruz fue un sacrificio
perfecto y, por tanto, también el sacrificio eucarístico lo es ya que
por un solo y mismo sacrificio fueron borrados todos los pecados del
mundo entero.
Día 28
Hagamos todo lo que podamos por la gloria de Dios y la salvación de las
almas. Agrandamos nuestras ansias, fortifiquemos nuestras almas contra
las dificultades, sin desanimarnos en el caso que los resultados
obtenidos no correspondan a nuestros proyectos; no queremos hacer más
que lo que Dios quiere, ni de manera distinta de la prefijada en sus
designios.
Día 29
¡Coraje, hermano! La divina Bondad nos prueba, pero al mismo
tiempo no nos entrega a nuestras fuerzas, sino que nos ayuda y
fortalece. No juzgues las cosas según su estado actual, todos los
comienzos son difíciles y con apariencias insignificantes... El día en
que los apóstoles comenzaron su predicación en Jerusalén la situación
era desesperante.
Día 30
Respecto a los acontecimientos de la divina Providencia, nosotros,
si pudiésemos, lo dispondríamos de manera muy distinta; en lo que nos
concierne somos de continuo tentados trastocar los designios de Dios
para conformarlos con nuestras cortas ideas y nuestra oscurecida
prudencia. Con esto demostramos lo flaca que es nuestra fe.
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