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AGOSTO
(MES
CONSAGRADO AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA,
REFUGIO DE
LOS PECADORES)
Día 1
"¿A quién iremos?" Estas palabras de San Pedro a Jesús
han de tenerse bien en cuenta, pues muestran el fervor
de su fe y el calor y la firmeza de su apego al Maestro.
Si fuera necesario separarse de Nuestro Señor, no sabría
él dar un único paso.
Día 2
Sean cuales fueren las injusticias que recibamos,
nuestra alma ha de quedar en paz delante de Dios;
importa, sobre todo, evitar el hablar o reaccionar
cuando sentimos hervir en nosotros la agitación.
Día 3
Apegaos de corazón a la divina cruz; complaceos en
ella, para que el Reino de Dios se afiance en vuestra
alma y Él, que dio comienzo a vuestra santificación,
pueda llevarla a su término. Vosotros no le perturbéis
en su acción; dejadle que prosiga y concluya este
combate contra la carne.
Día 4
El que
os dio la gracia, os dará también la fidelidad. El
siervo que recibió cinco talentos ganó el doble; la
potencia de la gracia, dada con tanta pujanza, es
superior a las dificultades. ¡Pobres de nosotros si la
desechamos!
Día 5
Con
salud, sin duda, haríais un bien mayor que el logrado
con vuestra enfermedad; pero ese bien, digo, sería para
los demás. En cambio, mientras estáis enfermos construís
la morada de Dios en vuestras propias almas.
Día 6
Esto deben ser nuestros misioneros: hombres de una
obediencia perfecta, sin voluntad ni opinión propias;
hombres totalmente vendidos, enteramente puestos en las
manos de Nuestro Señor.
Día 7
No
miréis a lo extraordinario; procurad ser pobres,
pequeños y miserables a vuestros ojos, delante de Dios y
no busquéis tampoco destacaros en el montón de los
hombres.
Día 8
Cuando el
pastor de las almas mezcla, mitad por mitad, la fe y la
naturaleza, no puede alimentar sino con mediocridad...;
por eso los santos, totalmente inmersos en Nuestro
Señor, ofrecían una comida tan fuerte, tan substanciosa,
tan abundante que de ella beneficiaba un incontable
número de almas.
Día 9
A
pesar de la excelente posición en que estamos para
conseguir la santidad, sentimos mucha dificultad en
alcanzarla. Si fuéramos perfectamente fieles a nuestra
Regla, la santidad la tendríamos asegurada.
Día 10
El
alma está unida prácticamente a Dios cuando, después de
haber renunciado a las impresiones de la vida natural,
inspira y anima sus actos y los hábitos de su vida por
la gracia del Espíritu Santo que en ella habita.
Día 11
La
regularidad es la garantía segura contra la disipación.
Si nuestra relaciones exteriores son reguladas,
dirigidas, templadas por la obediencia, por los
reglamentos generales y particulares, todo eso será como
freno contra la disipación, ... por muy poco que
busquemos la perfección, llegaremos fácilmente al
dominio de nuestras inclinaciones naturales.
Día 12
Nosotros tenemos un fin que es la resultante de
nuestras decisiones y de nuestras obras. Esta
unificación o unidad necesaria no puede conseguirse sino
por las reglas y por la observancia de las Reglas. Ellas
no son más que la aplicación de los consejos evangélicos
a nuestra vocación y a nuestro estado; son, pues, el
camino práctico de la perfección.
Día 13
No
seas débil como niño; sé fuerte como el Maestro que te
envía. Fíjate cuántos sufrimientos y dolores padeció por
la salvación del mundo. ¿Tal vez querrías tú inventarte
otro medio para conseguir salvar a los hombres?
Día 14
Atended
a la disipación que resulta muy fácilmente de las
ocupaciones exteriores; cumplid vuestros cargos con paz,
dulzura y espíritu de fe.
Día 15
Busquemos atraernos parte notable de las gracias sin
cuento que recibió la Santísima Virgen desde su infancia
hasta su gloriosa Asunción.
Día 16
Si no
hacemos nuestro el espíritu de Jesús no podemos ser
suyos y sólo tendremos su espíritu en la medida que
nuestro modo de gobernar sea el suyo. Pero si nuestra
conducta es verdaderamente santa y semejante a la suya,
no hará falta apelar para nuestra autoridad. En fin,
cosa muy difícil, porque el ser superior supone la
consumada perfección evangélica.
Día 17
Sí, en
verdad que nada bueno existe en mí, o casi nada, y en
cambio hay mucho mal. Repito y es la pura verdad. Mas
eso no debe afectar en nada vuestra obediencia, pues es
a Dios que hay que obedecer y no a la virtud, a la
santidad o al talento. Vuelvo a repetir que todo esto me
falta.
Día 18
Id al
recreo como vais a otro ejercicio cualquiera, es decir,
sólo con la intención de dar gusto a Dios, sin más
rodeo.
Día 19
El
padre Eudes dice que el Corazón de María es una hostia
de continua alabanza y adoración en presencia de la
Santísima Trinidad; y añade que las alabanzas y
adoraciones de los santos son reunidas en ese Corazón a
fin de que por esta unión sean más agradables a la
Santísima Trinidad.
Día 20
Según
los santos Padres, María es el canal por el cual Dios
nos comunica todas las gracias; es Madre llena de
ternura y caridad para todos los hombres. Nosotros
tenemos además un derecho especialísimo de recurrir a un
tan bondadoso Corazón, un motivo de confianza particular
en su poderosa protección.
Día 21
¿Espíritu Apostólico? ¿En dónde podemos encontrar
lo más perfecto y más universal, después de Nuestro
Señor, que en el Corazón de María? Corazón eminentemente
apostólico y todo inflamado en deseos de la gloria de
Dios y salvación de las almas.
Día 22
¿Quién
puede comprender, quién jamás comprendió, toda la
altísima ciencia y la caridad de Jesucristo? Sólo el
Corazón de María ha tocado sus profundidades y le ha
recogido sus maravillosos efectos. Vamos, pues, a este
Corazón en busca de una confianza sin límites. Si hasta
ahora no lo hemos hecho, no nos perturbemos,
humillémonos y redoblemos esa confianza.
Día 23
Abandonaos totalmente a Jesús y a María para que seáis
formados según toda la extensión del beneplácito de
nuestro soberano Maestro. Secundad sus deseos y sus
disposiciones, seguid sus distintas impresiones y
reproducidlas en vuestra vida práctica.
Día 24
Sé
moderado en tu conducta; sé dulce y humilde de corazón,
a ejemplo del Corazón purísimo de nuestra Madre, ella, a
su vez, ¡tan dulce y tan humilde!
Día 25
La
paciencia, que dice relación a la dulzura y la
moderación interior a punto de por ellas ser alimentadas
y por ellas ser formada, se adquiere con las
contrariedades.
Día 26
Procurad siempre renunciaros y uniros a Nuestro Señor
con toda humildad y amor, procurando agradarle en todo,
porque en la perfección cristiana lo principal no es
saber, engendrar, conocer, sino hacer.
Día 27
No
pongáis límites a las cruces; recibid todas las que se
presenten como verdaderas piedras preciosas. Cuidad que
ni una siquiera se pierda. ¿Qué teméis? ¿No tenéis el
Corazón de Jesús para en él sorber la fuerza y el amor
que os las hagan soportar?
Día 28
Un
hombre verdaderamente renunciado se entrega a las manos
de Dios y no se busca jamás a sí mismo, por lo que su
corazón goza de una paz profunda. Conocéis, sin duda,
las palabras de San Agustín: "Ama y haz lo que
quieras"... Es todo lo que puedo decirte al respecto.
Día 29
Camina en la paz y en la humildad del espíritu y del
corazón , reconociendo que eres verdaderamente pobre y
miserable delante de Nuestro Señor; procura dulce y
suavemente perfeccionarte y corregir tus defectos.
Día 30
Es un beneficio sin par que te sea dado participar
en la cruz de Jesús y en las persecuciones que le
movieron el mundo y el demonio. Tú la sufres por la
sencilla razón que eres totalmente de Jesús. Sopórtalas,
pues, como alguien que pertenece ya al divino Salvador.
Día 31
Cuantos temperamentos demasiados ardientes se dan a Dios
y a su servicio con intensos deseos de perfección y, no
obstante, poco adelantan; otros, en cambio, de
naturaleza menos ardientes, los aventajan grandemente
animados por la gracia.
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