Cartas del P. Benedicto desde Angola

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                           Malanje, 8 de octubre de 2007

 Queridos amigos:

Ahora vamos a visitar las lejanas aldeas de la Misión, que sólo conseguimos llegar allí una vez cada año o cada dos años, solo llegar allí es una dificultad tan grande que no da para contar. Cada vez que me encuentro con grupos de niños de estas aldeas les compro material escolar que es lo que más necesitan, pero cada vez es un grupo diferente; ya entregué a más de 40 grupos de diversas aldeas ese material. Otras veces les compro comida. El material escolar lo puedo comprar en la ciudad: cuadernos, bolígrafos, lapiceros... En estas compras ya gasté más de 2700 dólares, y nunca llega para todos en este inmenso campo de tantas aldeas, algunas de ellas a más de 300 kilómetros, por caminos que es muy difícil llegar con el coche, y que el gran problema son las averías del viejo coche de la misión, y que no tenemos dinero para las piezas de repuesto, por eso tampoco podemos ir a las aldeas que queremos por falta de medios económicos. Después de la guerra todo resulta difícil, a pesar  de que ahora hay muchas tiendas para comprar, pero todo está muy caro, los dólares desaparecen enseguida, en pocas cosas que quieras comprar.

Por eso no me olvido de la generosa ayuda que recibí de la parroquia de Arroyomolinos; gracias a eso y a otras ayudas podemos hacer alguna cosa.

Mi trabajo y dedicación fuerte es el mundo de la Reconciliación; seguir acompañando aquellos centenares de niños de "Ana a Itungu", ahora ya como jóvenes soldados en este tiempo de posguerra; sobre todo apoyarles en material escolar. Son unos 6500 jóvenes soldados antiguos niños de Ana a Itungu; después de 15 años, aquellos niños del libro de Memorias de Ana a Itungu, ahora son jóvenes de 16 años, 20 años... que han salido de la guerra y que no saben leer ni escribir; esta es ahora mi pastoral más fuerte y dedicación misionera, ayudar a estos jóvenes soldados totalmente abandonados.

Muchos saludos para los niños y catequistas de Arroyomolinos; siempre les recuerdo de aquella buena convivencia que tuve en Arroyomolinos; y de la gran ayuda económica que recibí de sus generosas colectas.

Espero que la Misa del día 2 resulte bien en la televisión.

Un abrazo.                                           P. Bene.

                            Malanje, 9 de octubre de 2007

                      Estimados niños y catequistas de Arroyomolinos:

En  el mes de mayo escribí una carta agradeciendo, una vez más, vuestras ayudas a la Misión de Angola. Os decía, que cuando llegué a la Misión en el mes de marzo, Julito ya no estaba en Malanje, se había ido a su provincia que está a 600 kilómetros de mi Misión en la frontera con el Congo; no sólo él, otros muchos niños y adultos van de un lugar a otro en busca de su familia y de sus aldeas después de los años de guerra.

Mi trabajo misionero es visitar las comunidades cristianas de las aldeas lejanas para celebrar los sacramentos: Bautismos, Eucaristía, Confesiones, Matrimonios..., algunas aldeas están a 100, 150, 200 kilómetros..., sólo podemos llegar a ellas con mucha dificultad y sacrificios, sobre todo poder tener las condiciones necesarias: coche, gasóleo, piezas de recambio... No es nada fácil llegar a las aldeas lejanas; el cansancio y la enfermedad del paludismo paralizan nuestra actividad.

En las 26 aldeas que visité este año ya distribuí a los niños: 3000 cuadernos, 6000 bolígrafos, 4000 gomas de borrar, 3500 sacapuntas, 3000 carpetas escolares... paquetes de lapiceros, tiza, pizarras, reglas...

Para llegar a estas lejanas aldeas, necesito tener las condiciones adecuadas de transporte; cada viaje que realizo, vuelvo a la Misión con dos o tres averías en el viejo coche; arreglarlas es muy caro, no podéis imaginar lo que cuesta el taller y las piezas de repuesto. Los caminos son terribles, pues no podemos hablar de carreteras; y la vida aquí en Angola es muy cara.

Centenas de niños fueron ayudados con todo ese material escolar, gracias a vuestras ayudas y a otras que he recibido. Os digo que mi actividad está con muchas aldeas, niños y jóvenes que salieron de la guerra y quieren aprender a leer y escribir.

Recibid un fuerte abrazo, agradecido por todas vuestras ayudas. Que el Señor os bendiga.

                                                               Padre Benedicto Sánchez.

          

                                  Bumba, 24 de noviembre de 2007

                             Estimados niños de la catequesis de Arroyomolinos:

Estos seis niños que sabían firmar en toda la aldea de Bumba agradecen vuestras ayudas en material escolar.

Otras aldeas también reciben algunas ayudas: alimentos, medicamentos, material escolar, catecismos,  bíblias, ropas... En la medida que recibo ayudas voy comprando en las tiendas todas esas cosas que necesito llevar a los niños de las aldeas; después también es necesario comprar el gasóleo para el coche para poder llegar a las aldeas de la selva.

El día que estuve en la aldea de Bumba, muy lejos, a cuatro horas de camino por lugares que es difícil llegar, regresé a la Misión con dos averías en el coche que todavía no he conseguido de arreglar por falta de dinero; me están esperando otras aldeas que no sé cuando podré ir y llevarles la ayuda que necesitan. A veces lo más difícil es poder llegar a las aldeas por las pésimas condiciones del camino y por la falta de medios económicos. Este año de 2007 tuve que gastar 800 dólares sólo en averías del coche. Esto limita mucho la actividad misionera en Angola.

Recibid un fuerte abrazo.

                                                           Padre Benedicto.

                       Malanje, 2 de diciembre de 2007

                      Queridos amigos de Arroyomolinos:

Os envío esas fotografías de los niños de las aldeas, agradeciendo vuestras ayudas.

Siento no tener más tiempo para escribir con  más detalles las ayudas; el tiempo pasa y uno se mete en las diferentes actividades sin darse cuenta.

El mes pasado os envié otra carta, espero que no se haya perdido como la última que no os llegó, a veces los correos son irregulares.

Para el 2008 tengo dos prioridades en las aldeas, y en el trabajo de la espiritualidad de la Reconciliación:   

a) Material escolar, para niños y jóvenes.

b) Los Nuevos Testamentos para los 7500 jóvenes que han salido de la guerra.

Ya comencé con ello, y voy ayudando según voy recibiendo ayuda de amigos y conocidos. Por este motivo os digo por donde van las ayudas y las preocupaciones en esta tarea que llevo siete años en el mundo de la Reconciliación tras la guerra.

Os envié un proyecto sobre Material Escolar, por eso si este proyecto se ajusta a vosotros podréis colaborar; ahora si vais más por construir una escuela, o un hospital, o algo parecido, os digo que yo no voy por esa actividad de construir edificios, esa es tarea del gobierno.

Recibid un saludo.

                                                                     Padre Bene.

                                           Malanje, 24 de Junio de 2008

                     Estimado Juan.

             Me dio una  alegría muy grande la gran noticia que me das de que el proyecto: "Constructores de paz" haya sido escogido. Mi alegría es grande por muchos motivos; por la ayuda económica de 6248,70 € que ya es un esfuerzo muy grande por parte de Cáritas del Arciprestazgo de Montánchez, motivo por lo cual podremos continuar con esta actividad pastoral con los 4600 jóvenes, antiguos guerrilleros, que ahora quieren integrarse en la vida social, familiar y religiosa; esto es, desean "encontrarse" con el Dios que abandonaron cuando eran niños, y que fueron arrancados de sus aldeas y de sus familias para llevarles a la guerra.

              Te digo Juan, que este proyecto de "Constructores de paz" a lo largo de estos seis años que llevamos de paz se ha ido modificando abarcando nuevas dimensiones y desafíos. Comenzó en el tiempo de la guerra, siguió después en las pos-guerra y ahora en el tiempo de paz, que es el tiempo de "construir"; por eso, cada uno de estos 4000, 5000, 6000 jóvenes soldados, antiguos niños de "Ana a Itungu", tienen que ser los constructores de la verdadera paz en Angola.

              Cuando me llegue el dinero escribiré una carta a Cáritas del Arciprestazgo de Montánchez para explicarles como voy a destinar el dinero. Mi deseo es continuar explicando y ofreciendo los Nuevos Testamentos; el libro del "Pan de vida", el material escolar: cuadernos y bolígrafos; es decir "reconstruir" cada uno de estos antiguos combatientes de la guerra, pues humana y espiritualmente quedaron destruidos.

            La Diócesis, la Congregación en Angola y la sociedad me piden este servicio del que a veces quedo cansado y agotado. Juan, te digo que es un servicio que realizo con muchos ánimos y alegría, pero físicamente es un cansancio tan grande que a veces no sé si tendré las fuerzas suficientes para llevar adelante esta pastoral sin "estructuras", es el día a día en el camino y en los momentos que surgen los cuales tengo que aprovechar para mantener el contacto con estos miles de jóvenes que se mueven como el viento.

            También enviaré unas fotografías para mostrar el ambiente, los lugares y los jóvenes soldados que están beneficiándose de estos libros bíblicos como una muestra de la presencia de los misioneros y de la Iglesia que camina con todos ellos en estas situaciones de abandono después de dar todo lo que tenían: su salud y su juventud; pues muchos de estos ex-combatientes son mutilados de tiros de bala, y sobretodo por las minas.

            Juan, muchas gracias por tu preocupación e interés por esta misión. Espero que llegue esta carta. Parece que últimamente se pierden algunas cartas. Como aquí no tenemos Internet, no podemos ver la página Web: www.espiritanos.es. Recibe un fuerte abrazo.

              

               Malanje, 01/09/2008

       Para Cáritas del Arciprestazgo de Montánchez:

            Desde Angola os envío mis máximos agradecimientos por la estimable ayuda económica de 6248,70 euros que habéis enviado para seguir trabajando en el proyecto de "Constructores de Paz" en la misión de Malanje.

            Cuando el P. Juan Lázaro me comunicó la noticia de que había sido aprobado el Proyecto, mi alegría fue muy grande, sobre todo, porque con esta buena ayuda puedo continuar este trabajo sobre la Reconciliación que inicié en el año 2000 en el tiempo de la guerra aquí en Angola.

           Con los 6248,70 euros he comprado 700 Nuevos Testamentos y 500 libros sobre historias bíblicas de la Reconciliación, los cuales estoy distribuyendo a los jóvenes soldados que están saliendo de una guerra que les estuvo destruyendo durante 30 años.

          Durante los ocho años que llevo trabajando con ellos en este proyecto de paz, ya me encontré con más de 6000 jóvenes soldados; muchos de ellos ya les conocía cuando pertenecían a los Grupos de "Ana a Itungu" = (huérfanos de guerra), cuando fueron llevados a la guerra con la fuerza de las armas con 12, 13, 14... años.

          Por todo esto, "Constructores de Paz" es ir acompañando a estos centenares de jóvenes que perdieron a sus padres en la guerra; antes cuando eran niños desprotegidos, y ahora como jóvenes soldados que, su único deseo es poder "encontrar" y conocer a ese Dios que les acompañó durante los años de la guerra y les protegió en las trincheras en donde tuvieron que soportar las terribles amenazas en el campo de batalla: el peligro, el hambre, la enfermedad y el miedo, muchos de ellos perdieron la vida y otros quedaron mutilados por las minas.

         Son las trágicas historias que solían contarme en la Misión cuando llegaban vivos del campo de batalla, manifestándome siempre el mismo deseo: "Padre Benedicto me gustaría tener un Nuevo Testamento para leer, para rezar a Dios y para calmar mi vida interior..."

         Sobre estos incesantes pedidos que me fueron haciendo en todo momento, es cuando comencé con el Proyecto para poder comprar los Nuevos Testamentos, libros bíblicos y material escolar para ayudar a "reconstruir" la vida personal, social, familiar y religiosa de estos miles de jóvenes soldados, los cuales tuvieron la experiencia de sentirse protegidos por Dios en el frente de combate.

         Estimada Cáritas del Arciprestazgo de Montánchez, en nombre de estos centenares de jóvenes que se están beneficiando de los Nuevos Testamentos y de los libros bíblicos sobre la Reconciliación, os envío los máximos agradecimientos por este gesto solidario a favor de la Paz en Angola.

        Pido al Señor para que os recompense esta buena acción caritativa en favor de estos hermanos de Angola. Reciban un fraternal abrazo.

                                           P. Benedicto Sánchez Peña. C.S.Sp.

 

                             Volver