|
Hola amigos y lectores
del MIES, soy Margarita asociada a la Congregación. Formo parte del
grupo de Justicia y Paz que nos reunimos en la comunidad de Córdoba para
profundizar y tomar conciencia de la situación mundial, y poder en lo
que podamos dar respuesta desde nuestro carisma en la lucha contra las
injusticias (niños que se impiden nacer, niños esclavos, pobres a
quienes se hace difícil vivir, hombres y mujeres victimas de violencia
inhumana, ancianos y enfermos muertos a causa de la indiferencia o de
una presunta piedad etc.)
Pues bien lo que
quiero compartir con vosotros es sobre el tema de este metal llamado
coltán. El país que produce mayor cantidad de coltán es la Republica
Democrática del Congo, con cerca del 80% de las reservas mundiales, lo
que ha provocado un conflicto bélico que se ha cobrado ya cientos de
miles de muertos. El coltán se exporta a las grandes potencias
mundiales. Es un material indispensable hoy para la fabricación de
electrónica de teléfonos móviles, ordenadores portátiles, televisores
de plasma. GPS, satélites artificiales, etc. Es un mineral con propiedad
acumuladora y conductora de electricidad, es de una conductividad 80
veces más que el cobre.
Y para conseguir este
metal un ejército de niños trabaja más de 14 horas al día en uno de los
yacimientos más peligrosos del mundo. Son obligados a dejar la escuela y
a sus familias para trabajar en las minas bajo condiciones infrahumanas.
Por cada kilo de mineral que se extrae, muere una media de dos niños. Y
son los niños los que se meten en las estrechas cuevas en las que se
extrae el mineral, porque sus pequeños cuerpos son los únicos que caben
en los recovecos., hay muchos que se quedan enterrados y ni siquiera los
sacan ¡un verdadero infierno!
Este terror se agrava
aun más por una guerra despiadada, que enfrenta a dos bandos, dos
etnias: tutsis y hutus, por el control de los yacimientos, aunque
intenten enmascarar su codicia con ideologías políticas. ¿Por qué las
llaman guerras étnicas si son puramente económicas? Y las grandes
potencias que son, a la postre, las mayores beneficiadas por su
utilización, no tienen la menor intención de que esas guerras
finalicen.
El coltán se ha
convertido en un mineral imprescindible para los países desarrollados
dependemos tanto del coltán (teléfonos móviles, GPS, satélites
artificiales televisores de plasma, ordenadores portátiles etc.) que, en
el fondo, estamos en manos de unos niños analfabetos, a los que se
esclaviza, para conseguir el mineral.
Es penoso que niños del
tercer mundo mueran para que niños de los países desarrollados puedan
jugar a las consolas o utilicen la cámara del móvil para grabar sus
gustos.
Esto me entristece
muchísimo y es el motivo de escribir esta información, sensibilizarnos
con esta situación y dar paso a no cambiar de móvil por ser más moderno
este que el otro, no cambiar de ordenador hasta que no sea necesario y
así con todos estos aparatos que se fabrican con este metal.
En la lucha contra esta
miseria es imprescindible identificar de manera acertada las causas.
Detrás de esos miles de seres humanos metidos en este infierno hay
situaciones estructurales que condicionan la realidad y que hay que
cambiar si queremos que esas personas recuperen su lugar en la historia
y puedan vivir dignamente.
Las políticas de
desarrollo equivocadas (centradas en proyectos innecesarios orientadas a
producir lo que se necesita para exportar, no lo que se necesita para
vivir) promovidas por los países ricos o instituciones financieras
internacionales; la corrupción política o económica que deja a los
hombres de los países empobrecidos sin protección ni apoyo; las
situaciones de conflicto o violencia permanente a causa de la lucha por
la explotación y dominio de los yacimientos de coltán.
Seamos sensibles y
conscientes de una de tantas esclavitudes tan terribles que pasan los
seres humanos, nuestros hermanos.
Adelante amigos,
estemos pendiente de las situaciones de esclavitud en el mundo y
luchemos por ellas, pues nuestros hermanos se lo merecen.
Hasta la próxima un
abrazo para todos, que el buen Dios os bendiga.
Margarita
Lineros.
|