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Con unos
pocos días de diferencia Adela y quien esto escribe, una en Madrid y
otra en Córdoba, hemos renovado por tres años nuestro compromiso de
laicas asociadas a la Congregación.
Puedo
deciros que es un motivo de gran alegría y agradecimiento para ambas.
Pertenecer a la Congregación y participar de su carisma, apoyando el
proyecto misionero de nuestra Provincia, es una gracia inmensa que a
las dos nos hace felices, llena nuestra vida de sentido y nos permite
vivir la Misión cada día y en cada acontecimiento.
Tenemos
varias razones de peso para seguir siendo laicas asociadas espiritanas
e incluso estar pensando en hacer un compromiso definitivo más
adelante. Tanto en la historia de Adela como en la mía hubo un antes y
un después de comprometernos como asociadas: alegría grande por
sentirnos acogidas y queridas en la Congregación, tener una tarea
apasionante entre manos que compartimos con muchos hermanos y hermanas,
sentir lo hermoso de pertenecer a una gran familia misionera y vivenciar
cómo nuestro trabajo “aquí” es útil “allí” y digo trabajo
pero sin que tenga connotación alguna de esfuerzo o de carga, no nos
pesa hacer lo que hacemos, antes nos llena de vida. Y más que nada,
sentir la gracia y el amor de Dios Padre a través de la comunidad y en
tantos momentos del día a día. Metidas de lleno en el ir y venir de la
vida normal de cualquier persona (familia, trabajo, amigos,
voluntariado…) sentimos como el carisma espiritano y la fuerza que da
pertenecer a una comunidad iluminan cada cosa que hacemos, hasta la más
sencilla, porque todas se hacen por y para el Reino que viene.
Muchos nos
han precedido en la Misión, muchos otros vendrán después. El Señor nos
envía y va por delante en el camino. Sí que tenemos razones para
comprometernos, razones para la esperanza, razones para la alegría.
Remedios Luna y Adela Gómez – Lama
Asociadas espiritanas
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