Diario del P. Fernando desde Cruzeiro do Sul
 

            Ministerios en una Iglesia Ministerial

 

            En Tefé, donde me estoy preparando para trabajar en mi parroquia, (Cruzeiro do Sul, Estado de Acre) siempre acá en la Amazonia Brasilera, estamos trabajando, como en otros muchos lugares de América Latina, en la construcción de una Iglesia ministerial. Qué quiere decir eso?; que cada bautizado, que cada no de nosotros, tiene un lugar en su comunidad cristiana, donde debe prestar un servicio, de acuerdo con los dones y talentos que el Señor le ha dado en esta vida; cuando su servicio es reconocido y aceptado por la Iglesia, estamos hablando de ministerios. Y esos ministerios, desde la limpieza del templo, al servicio presbiteral, pasando por los catequistas o las pastorales sociales, todos son necesarios; así nos lo dice San Pablo cuando escribe a nuestros hermanos de Corinto (1 Corintios 12, 12-27).  

            Una Iglesia que no es ministerial, una Iglesia que no cuenta con el servicio generoso de sus miembros, una Iglesia que no es sacramento del amor del Padre, para toda la Humanidad, que pierde su Sacramentalidad… deja de ser Iglesia. Como Iglesia, vamos completando al Cristo total, en su amor, en su servicio, en su sufrimiento, en su misión… (Colosenses 1, 24).  Por eso, donde no se manifiestan los dones del Espíritu… allí el Evangelio todavía no penetró; donde los ministerios disminuyen y son centralizados, se prescinde cada vez más del Espíritu Santo, porque es El quien suscita y despierta nuevos ministerios en la Iglesia.

             En Tefé tenemos los servicios normales de las parroquias (catequesis, lectores, limpieza de la iglesia…) de acuerdo a las necesidades de cada comunidad; y también tenemos seglares (hombres y mujeres) que han recibido el ministerio de “Ministros extraordinarios de la Comunión, del Bautismo, de las Exequias, del Matrimonio”… Y  en ese camino algunos se están preparando para el diaconado permanente. 

            Acá, en Brasil, en muchos lugares de nuestra América Morena, estamos trabajando en, con y por esta Iglesia  que se esfuerza para que cada cristiano tenga, no sólo acogida y respeto en su comunidad, sino el aliciente de poder colaborar en su construcción poniendo al servicio de la comunidad, lo que el Espíritu Santo le concedió, de ser parte activa y necesaria del Templo del Espíritu Santo (Efesios 2, 20-22; 1 Pedro 2, 4-5; 1 Corintios 6, 19).  

P. Fernando Herraiz

 

04-03-09

Queridos hermanos espiritanos:

Por fin llegué a casa; fueron casi tres meses de inserción en este mundo amazónico, y uno ya desea volver a casa para poder comenzar el trabajo.  tengo que decir que ha sido una gracia de Dios poder realizar esta formación.

El mes de enero, fui para Tefé, donde pude participar de la Asamblea Pastoral de la Prelacía, que reflejó un dinamismo muy importante y en fase creciente; se trabaja con Comunidades Eclesiales de Base (CEBs), teniendo como fundamento los ministerios, lo que quiere decir que las responsabilidades están descentralizadas: en Tefé tienen Ministerio de Bautismo, de Matrimonio, Servidor de la Eucaristía, de los Enfermos, de la Palabra… y ahora están atrabajando para tener el Ministerio de Catequista (no es ser simple catequista, sino tener el encargo de responsabilizarse de la formación en la fe de su comunidad). Estos ministerios son concedidos por el Obispo para ser ejercidos en la comunidad, o a nivel diocesano según los casos.

También en Tefé me aceptaron como “oyente” en la escuela de teología para seglares; la formación que reciben es durante tres años, seis etapas de 100 horas de estudio cada una, que se realizan en Enero y Julio. Al final de las seis etapas reciben su reconocimiento de que pueden ser responsabilizados por determinados ministerios para ejercerlos en su comunidad. Fue muy interesante porque cuando planteaban preguntas o dudas, eran los propios laicos quienes hablaban con su visión propia y las dificultades que encuentran.

También ahí pude participar de los trabajos parroquiales de los compañeros espiritanos que trabajan en la ciudad, y conocer un poco cómo hacen en ambiente urbano, que también yo tengo acá.

En febrero y marzo pasé a Manaus, capital del Estado de Amazonas, y también de la Amazonía Brasilera, en 9 estados de este país;  se extiende además por Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guayana, Suriname y Guayana Francesa, en una extensión aproximada de 7 millones y medio de km2.

Participé en un curso sobre “Inserción en la Amazonía”, muy importante e interesante, que viene al encuentro de la ‘Campanha da Fraternidade’ del año 2007 y del encuentro que tendremos ahora en Porto Velho (Rondonia) de las CEBs en el mes de julio. Ciertamente que todos al oír hablar de Amazonas, piensan en los bichos y en la conservación de la selva; y es bueno, pero no hemos de olvidar que el animal que está en peligro de extinción es el hombre, el ser humano, arrinconado cada día más y desprovisto de sus tierras, lo que le lleva a una muerte lenta y angustiosa.

También participé en febrero y parte de marzo en la pastoral de Manaus, conociendo varias parroquias, su organización, problemas a los que tratan de dar respuesta, (violencia, droga, estupros frecuentes, asesinatos, asaltos…), sus esperanzas y realizaciones. Toda la Iglesia de la Amazonía Brasilera, orientada por sus obispos que se reúnen con cierta frecuencia, optó por un camino de CEBs ministeriales.

Y también estudié portugués, aunque no tanto como desearía para poder dominar esta lengua, que tanta confusión nos da a los españoles.

Haciendo un balance, tengo que decir que ha sido un regalo del Señor poder participar de tanto acontecimiento, contactar con tantas personas y vivir experiencias profundas de Dios en los demás. Ciertamente “Dios es Grande”, como dirían Juan Antonio y Emilio. ¡Que el sea alabado!

Os dejo de momento; pero seguimos unidos en la misma tarea de evangelización. Un fuerte abrazo y que el Señor os bendiga y se os muestre cercano.

Fernando

 

10-11-08

Ayer domingo, salí con Sebastião a celebrar en las comunidades: a las 08.00 hs en Santa Bárbara y a las 10.00 hs en Santa María. La primera no tiene todavía su capilla, y celebramos en la escuela; muchos niños y niñas, y también mayores: dos bautizos. La segunda se la veía más madura pero poca gente.

El interior es prácticamente igual al que conocí en Paraguay, en cuanto a su ambientación física; la ruta de tierra (el asfalto solo llegó hasta la fecha en que se celebraban elecciones), y también con lugares muy arenosos y otros con imposibilidad de pasar si llueve fuerte, Las casa de madera, tablas, y muy pocas con ladrillos y cemento; y al menos externamente la misma pobreza, y supongo que los mismos sufrimientos.

Pero fueron dos cosas las que me llamaron la atención; la primera es que prácticamente todas las casas están construidas sobre unos troncos, como pilones, dejando como medio metro por debajo del suelo. Sebastião me dijo que es porque la mayoría de los moradores vienen la orilla del río, donde se construyen las casa como palafitos, sobre troncos de madera para que cuando el río sube no entre en las casas; pero hay otra razón, y es que cuando hay un espacio vacío por debajo de la casa, el aire circula y la casa está más fresca, y con los calores que hay por acá es de mucho agradecer.

La segunda cosa que me chocó es que casi todas las casas, por muy pobres que parezcan, tienen antena parabólica; tiene su explicación también: los moradores son propietarios de la tierra, pero la zona como tal es una zona del Estado Federal, y los gastos de energía eléctrica no dependen de las compañías locales, sino del Estado directamente y es muy barata para ellos. Por otro lado, las antenas son baratas y no suelen tener problema (además también caen en la tentación de casi todo el mundo de tener una televisión amplia. Pero también tiene su inconveniente y es que desde que tienen Tv., la gente va menos a la celebración el domingo de mañana, porque casi siempre tienen deportes (competiciones de motos o formula 1…).

También se ven cabinas telefónicas a lo largo de las rutas, cosa que me sorprendió también; al parecer el gobierno quiere que todo el país tenga fácil acceso a la comunicación y a la información; de ahí todos estos emprendimientos.

Bueno de momento va otra “entrega”.

Seguimos unidos y como siempre oramos unos por otros.

 Nota: anoche participé en una oración eucarística, con adoración al Santísimo; los componentes de la pastoral de la familia, como cada segundo martes de mes, se hicieron cargo de la oración: cánticos, reflexiones, silencio…; una de las servidoras de la eucaristía se hizo cargo del Santísimo, que hubo que traerlo de la iglesia donde están haciendo obras, al salón parroquial. Los laicos por acá asumen algunos compromisos más que por ahí, y sin desconfianzas.

Otra nota: seguramente no podré escribir ahora con mucha frecuencia: el ordenador donde escribo está en una sala donde tiene acceso mucha gente, y no es posible usarlo cuando se desea; veremos cómo voy consiguiendo.

Que el Señor os bendiga a todos

Fernando

 

D i a r i o 

05.11.08

Una semana en Cruzeiro. Es más grande de lo que yo pensaba; dicen que unos 70.000 habitantes. Después de Río Branco, la capital del Estado de Acre, es la ciudad más importante, muy extendida  y llena de cuestas empinadas, en las que el coche parece que no va a aguantar ni en primera. Hay que utilizar siempre un vehículo, debido a la extensión enorme que tiene, y porque creo que para los que venimos de Europa, caminar sería una penitencia imposible de cumplir, ni llenos de buena voluntad, sobre todo teniendo en cuenta las montañas rusas que están por toda la ciudad.

Me llama la atención la cantidad de “espacios verdes” que hay en medio de todo; parecen bosques verdaderos, algunos ya bastante grandes, alrededor de los cuales las casas, de madera en general, se van dispersando. Curioso también, (¿curioso de verdad?), que en los hondones y las cuestas, son los pobres los que viven; los otros, que también los hay y por lo que se ve, hay bastantes, están en las planicies de arriba.

Las celebraciones litúrgicas, ¿cómo no?, son festivas, alegres, donde se respira libertad para poderse expresar… todo es más familiar, como creo que debería ser. Ya me tocó presidir un par de eucaristías hoy domingo (y hacer una homilía); sudor añadido al habitual del calor, especialmente cuando las palabras no llegan a salir a pesar de buscarlas con ahínco. Pero bueno, todo se andará.

Para decir verdad, lo poco de portugués que “sé”, viene con fluidez, pero también es verdad que se siente una impotencia grande al no poder decir lo que se quiere, teniendo la responsabilidad de animar. Creo que es la limitación que hemos de asumir los misioneros, y reconocer ante esta gente, humilde la mayoría, que no sabemos todo, que hemos de callar muchas veces, pensar y luego aprender, aprender de ellos, con tantos años metidos en esta realidad…

Y mientras recorríamos la ciudad para ir conociendo algo de ella, la sensación de impotencia aumentaba ante el enorme trabajo que hay por realizar y que me espera. También es cierto que no vengo con ninguna pretensión, sino con el deseo de prestar un servicio, y hacer lo que se pueda. Creo que si el Señor da la enfermedad, también da la medicina para curarse; así que sigo adelante.

Ahora estamos dos en casa; Orlando y yo. Orlando es el superior del grupo espiritano, y está un poco sobrecargado de cosas, por lo que después de iniciarme un poco más en la parroquia irá a la casa central, acá en Cruzeiro; esperamos a Ignacio, un angoleño que debe llegar pronto, relativamente, porque se trata de conseguir su visado para Brasil. Luego quedaremos Ignacio y yo. Al menos esto es lo previsible.

De momento estoy a vueltas con los papeles para poder ser legal en este país (y con el portugués, que sigo pensando que no sé porqué los españoles no acabaron de conquistar también todas estas tierras, para que se acabara de una vez este problema del idioma). Poco a poco voy conociendo más tanto del exterior como de lo que las personas van llevando dentro; participo en las reuniones que va habiendo por acá y comienzo a atender a alguna que otra comunidad.

Seguimos unidos en la oración. Que el Señor les bendiga a todos.

Fernando

 

 
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