Jóvenes de la delegación de Misiones de Córdoba
 

 

 

         El pasado 14 de septiembre, se reunía por primera vez en este curso, el "grupo   de jóvenes de la delegación de misiones". Dos eran los objetivos: Primeramente revisar y hacer balance de lo que se ha hecho el curso pasado y, también, programar las diversas actividades que tienen previsto desarrollar como grupo misionero a lo largo de este nuevo curso pastoral que ahora comienza.

         Estuvieron acompañados por el Padre Bernardo Ndolo, misionero espiritano y por el diácono Luís Cachaldora, también espiritano y responsable del grupo.

         La reunión terminó con la Eucaristía con un ambiente de fiesta y energías renovadas para seguir trabajando por la misión.

 

 

ECOS JÓVENES DE PASCUA

                                                                                 

Durante los días 20 al 23 de Marzo, metidos de lleno en el corazón de la Semana Santa , tuvo lugar en nuestra casa de Castrillo de la Vega, en Aranda de Duero, un evento que, para los tiempos en que nos toca vivir, no puede dejar de de sorprender a propios y extraños : “LA PASCUA JOVEN”.

   Dos espiritanos, Eduardo, de Madrid, y Luís, de Córdoba, hemos querido acompañar a un pequeño grupo de jóvenes que, junto con la Hermana  Marisa, misionera de la consolata, emprendieron camino hacia tierras castellanas para vivir junto con otros jóvenes de la comunidad terapéutica “ADROGA”, tres días diferentes a los del  resto del año.

   La idea de la que partimos desde el principio era la que reflejábamos en el lema para esta pascua: “ORAR Y CONVIVIR”.

   No penséis, que veníamos a una especie de retiro espiritual o a vivir estos momentos como ermitaños. No, lo importante era hacer de esta Pascua un espacio de encuentro, en el que todos los que participamos en ella pudiéramos acercarnos un poquito más a los demás, a nosotros mismos y, por supuesto, al Dios de la vida, de la luz y de la paz: “CRISTO MUERTO Y RESUCITADO”.

   Cuando llegamos a la casa, sentimos inmediatamente la sensación de que los chicos del centro nos estaban esperando para vivir con nosotros algo nuevo y gratificante. Por eso, la acogida fue espectacular, no sabían como complacernos, ayudando con la limpieza, preparando la capilla, las salas, acomodándonos en el comedor…,es decir, que desde el principio comenzamos a sentirnos como en el lugar donde realmente nos encontrábamos : EN CASA

   Desde el primer momento empezamos a darle vida con José Alfonso, el director, al programa que habíamos diseñado en fechas anteriores.

   Se unieron a nosotros un buen número de jóvenes y comenzamos a  recordar y celebrar, los tres últimos días de la vida de Jesús en esta tierra.

   Cada día comenzaba encontrándonos en la capilla para orar, lo mismo que por la noche.

    Intentamos cada día apoyarnos en una proyección cinematográfica con temas de actualidad para poder comprender mejor que el Misterio Pascual es algo que nunca pasa de moda.

 

El jueves Santo fue para todos un día en el que, esa dimensión tan importante en la vida cristiana que es la entrega total al otro desde el servicio incondicional, se hizo presente en el lavatorio de pies y el compartir eucarístico. La celebración de este día, como las del resto de los días, estuvo rodeada de sencillez y, al mismo tiempo de belleza y hermandad entre todos. Por la noche, en la Hora Santa, recordábamos la soledad de Jesús en Getsemaní, lo cual nos motivó todavía más para no dejarle solo.

 

   Al día siguiente, Viernes Santo, a primera hora de la mañana, quisimos acompañar a Jesús en su camino de dolor y sufrimiento. Para ello, con una cruz grande y preciosa, hecha con mucho cariño por uno de los chicos de la comunidad, después de marcar la ruta que íbamos a seguir, abrigados con ropa de invierno, pues la mañana era fría, y calzando nuestras zapatillas de deporte, comenzamos el vía crucis.

 

  

En cada estación reflexionamos y oramos  partiendo de la Cruz del Señor. Metidos en este ambiente, muy pronto nos dimos cuenta de que esa Cruz, era también reflejo de todas las cruces que se viven en nuestra sociedad y en nuestro mundo: “LAS CRUCES DE TODOS”.

   Fueron varias las cruces que tuvimos muy presentes, pero, sin duda, la de más impacto, como no podía ser de otra manera dado el lugar donde estábamos, la de las drogas. Por eso, ese mismo día por la tarde y como actividad prevista en nuestro programa, José Alfonso nos explicó con mucha claridad que esa cruz puede ser prevenida y vencida.

  

Tampoco  quisimos olvidarnos de la cruz que muchas veces viven nuestros ancianos, enfermos y sin familia. Por eso, rezamos por todos ellos y visitamos a algunos en el asilo de Aranda.

   Finalmente, dejando nuestra cruz en la pequeña colina que escogimos para que fuera nuestro “Gólgota particular”, volvimos a casa empapados por un ambiente de dolor y recogimiento, pero llenos de esperanza.

 

Y la esperanza se transformó en alegría. Esa alegría no tardó mucho en llegar y lo hizo la noche del Sábado, vestida con sus mejores galas: fuego, luz, música, pero sobre todo “VIDA”. Si amigos, estábamos celebrando la vida, su vida, la vida que Jesús entregó total y gratuitamente por nosotros para devolvérnosla en toda su plenitud.

 

    Esa noche fueron muchos los deseos de RESURRECCION, sobre todo para unos jóvenes que intentan también “resucitar”, en cierta manera, a una vida sin drogas que les dignifique cada día más como seres humanos. Y, como no, los deseos de los jóvenes venidos de Madrid y de otros lugares que, a pesar de las dificultades y adversidades de nuestros días, saben que JESUS DE NAZARET, muerto y resucitado, puede ser la solución a todos los problemas.                                                                   

 

    Estos son algunos de tantos “220;ecos”, que nos ha dejado esta Pascua. Son “ecos jóvenes” de Castrillo, como lo son los de Lerma, donde 50 chicas vivieron la Pascua en el monasterio de las Clarisas y que compartieron momentos con nosotros, como también lo son los de toda esa juventud que,  de formas diferentes pero unidos por Jesús, ha celebrado esta Pascua 2008, para hacerla presente en cada instante de sus vidas.

    Vivamos todos, la alegría de la Pascua, pidiendo y orando a Jesús Resucitado que estos tos “ecos jóvenes de Pascua” sean: “ECOS DE ESPERANZA”.

     En la alegría de Jesús resucitado, recibid  un fuerte abrazo:

 

                                              LUIS CACHALDORA, misionero espiritano.

   

 
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