PENSAMIENTOS DEL P. FRANCISCO MARÍA PABLO LIBERMANN

 

Febrero

(Mes consagrado al Espíritu Santo)

Día 1

             Vuestros obispos son para vosotros lo mismo que Jesús ha sido para los apóstoles; junto a ellos sed también lo mismo que han sido los apóstoles junto a Jesús. Sed dóciles a sus órdenes para que ellos puedan cumplir, en la medida de lo posible, el mandato recibido de Dios y de la Santa Madre Iglesia.

Día 2

             ¡Fervorosos, siempre fervorosos! ¡Y especialmente la caridad! Caridad ante todo. Caridad en Jesucristo, en el nombre de Jesucristo. Dios lo es todo, el hombre es nada. Espíritu de sacrificio, celo por la gloria de Dios y por la salvación de las almas. (Testamento espiritual).

Día 3

             El Espíritu Santo llama continuamente a la puerta de nuestro corazón; con desear que entre ya le abrimos la puerta; pero ¿cómo podrá entrar si en este corazón no hay un rincón para Él... si nuestro corazón está lleno de afecciones enemigas?

Día 4   

             Que nuestra gran miseria nos lleve a una gran confianza y a una entrega total a Jesús, nuestro Señor. Importa conservarnos en nuestra gran abyección, sin apenas fiarnos de nosotros mismos, pero seguros de que Él lo remediará todo.         

Día 5

              El Espíritu del Señor habita en vosotros; dejadle ser vuestro Maestro en todo; pero especialmente en la palabra de Dios que habréis de anunciar.

Día 6

              No seáis pusilánimes en vuestra fe; un apóstol de Jesucristo jamás puede desmayar a causa de las dificultades. Aguantadlo todo con paz y paciencia, pero mantened decididamente los proyectos sólidamente útiles a la gloria de Dios y a la salvación de las almas.

Día 7

              ¿Qué ríos de agua viva son éstos que, según el Maestro, "saldrán de su seno"?  (Jn.7,38) Son los dones del Espíritu Santo que se nos otorgan primeramente para nuestra  santificación personal, después para la de todos aquellos que nos rodean y, sobre todo, para ejercitar santamente nuestro ministerio sacerdotal.

Día 8

             No os digo precisamente que seáis dulces; lo importante es que Jesús, viviendo en vosotros, vive ahí con su espíritu de dulzura. Carísimos, si nos fuera dado ver los tesoros admirable s de la dulzura de Jesús, moriríamos de amor.

Día 9

             Cuando una mala inclinación de nuestro corazón, alguna actividad meramente natural de nuestro espíritu u otro defecto cualquiera estanque la divina influencia de Jesús, se originará como un humor maligno que agarrotará nuestra alma y la paralizará totalmente; atará, además, al Divino Espíritu, alma de nuestras almas y no le permitirá mover nuestras facultades.

Día 10

               El verdadero celo apostólico, tal como se encuentra en el Corazón de María, no puede residir en un espíritu disipado o en un corazón apegado a las criaturas.

Día 11

               Aunque María no haya realizado nunca cosas notables, consiguió ser muy agradable a Dios por su interior. Por eso, Dios la enriqueció con las mismas disposiciones de Jesús y éste la asoció a la obra de la Redención.

Día 12

               Un alma que se haya acostumbrado a no actuar ni mirar nada sino bajo la luz de nuestro Señor... recibirá luces divinas tan intensas que le pondrán a descubierto lo más íntimo de su ser; esto la llenará de alegría. Esas luces son los dones de sabiduría, de ciencia y entendimiento que el Espíritu Santo nos comunica.

Día 13

              Si queremos oír al Espíritu Santo, hemos de seguir atentamente su conducta y silenciar nuestro interior, es decir, todas las pasiones y tendencias de nuestra alma.

Día 14

               Un sacerdote natural me da la impresión de un auténtico monstruo, con figura exterior de padre, mas sin vida. Representa a Jesús, mas es digno de lástima ante Dios y sus santos ángeles.

Día 15

               Ya que lo propio del Espíritu Santo es ser por esencia el Amor de Dios, lo lógico, entonces, es que todo en nosotros proceda de este amor, sea por él vivificado y dirigido únicamente a Dios. Nos fue dado para ser la vida de nuestra alma... y esta vivirá tan solo en la medida que es impulsada por Él.

Día 16

               No queramos aferrarnos a estructuras pasadas: el mundo avanza. Hemos de acompañarlo manteniéndolo dentro del Espíritu del Evangelio, haciendo el bien y combatiendo el mal según la mentalidad propia de cada época.

Día 17

              Si nuestro corazón se abrasa con la claridad ardiente del Corazón de María, estaremos siempre listos para esparcir este fuego por las almas de nuestras relaciones.

Día 18

              Según el pensamiento de Nuestro Señor, uno permanece en su palabra cuando el espíritu es dócil a dejarse penetrar por ella, cuando la voluntad la saboree y halle en ella su alegría y satisfacción y cuando, perseverando en estas disposiciones, la aplique en la práctica.

Día 19

              Si Nuestro Señor nos da su Espíritu Santo, es para que no utilicemos el nuestro, aún en cosas de poca monta. Él, el Espíritu Santo, ha de ser nuestro conductor, nuestro amor y nuestro todo.

Día 20

               La curiosidad intelectual, no nos instruye acerca de la palabra de Dios; en cambio, los afectos del corazón nos alcanzan la extraordinaria gracia de descubrir las enseñanzas del Padre en la palabra humana de Nuestro Señor.

Día 21

              La fuerza apostólica ha de ser el afecto del amor de Dios que llene a nuestros misioneros, producido por el Espíritu Santo y no por el carácter o temperamento.

Día 22

              Siempre responde Pedro, cuando los apóstoles han de declarar públicamente su fe; es Pedro quien debe responder siempre de la fe de la Iglesia que le fue confiada; por eso se le afianzó, como herencia, el depósito de esa fe.

Día 23

               Conservemos siempre la mirada de nuestra alma vuelta y fija en Jesús, a fin de conocer sus deseos y recibir sus órdenes en todo instante. Entonces, estaremos seguros que Él está junto con nosotros y jamás nos abandonará.

Día 24

              El amor de Dios, puro, santo y ardiente ha de ser la virtud característica del misionero verdaderamente fervoroso, al servicio de las almas pobres y necesitadas, consagrado al Espíritu Santo y al Inmaculado y apostólico Corazón de María

Día 25

              Es verdaderamente una gracia que Dios te concede el dejarte en tu miseria. Estate contento de tu estado: sé pequeño y pobre ya que el Señor así lo quiere.

Día 26

              Todos los pastores auténticos han de representar al gran Pastor y como Él dar ejemplo a sus ovejas, no en el sentido de que estén obligados a practicar todo lo que prescriban a sus ovejas; sí, en el sentido de que han de poseer la perfección y virtud de eso que prescriben.

Día 27

              En todas las acciones que llevó a cabo en la tierra, Jesús no miró más que la gloria del Padre; frente a ella, todo es nada, todo es sacrificado, todo absolutamente, incluso su adorable Humanidad.

Día 28

              Los miembros de la Congregación han de considerar el placer como un peligroso veneno que languidece el alma y la priva de la generosidad, de la fuerza y del espíritu apostólico que la gracia del Espíritu Santo en ella quiere cultivar.

Día 29

              El amor propio, la contemplación de uno mismo y la complacencia de las propias acciones son enemigos que se vencen sólo con despreciarlas. Cuanto más atención les deis, más os impondrán su tiranía.                                         

   

 

 

 

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