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Día 1
Vuestros
obispos son para vosotros lo mismo que Jesús ha sido para los
apóstoles; junto a ellos sed también lo mismo que han sido los
apóstoles junto a Jesús. Sed dóciles a sus órdenes para que
ellos puedan cumplir, en la medida de lo posible, el mandato
recibido de Dios y de la Santa Madre Iglesia.
Día 2
¡Fervorosos,
siempre fervorosos! ¡Y especialmente la caridad! Caridad ante
todo. Caridad en Jesucristo, en el nombre de Jesucristo. Dios lo
es todo, el hombre es nada. Espíritu de sacrificio, celo por la
gloria de Dios y por la salvación de las almas. (Testamento
espiritual).
Día 3
El
Espíritu Santo llama continuamente a la puerta de nuestro
corazón; con desear que entre ya le abrimos la puerta; pero
¿cómo podrá entrar si en este corazón no hay un rincón para
Él... si nuestro corazón está lleno de afecciones enemigas?
Día
4
Que
nuestra gran miseria nos lleve a una gran confianza y a una
entrega total a Jesús, nuestro Señor. Importa conservarnos en
nuestra gran abyección, sin apenas fiarnos de nosotros mismos,
pero seguros de que Él lo remediará todo.
Día 5
El Espíritu
del Señor habita en vosotros; dejadle ser vuestro Maestro en
todo; pero especialmente en la palabra de Dios que habréis de
anunciar.
Día 6
No seáis
pusilánimes en vuestra fe; un apóstol de Jesucristo jamás puede
desmayar a causa de las dificultades. Aguantadlo todo con paz y
paciencia, pero mantened decididamente los proyectos sólidamente
útiles a la gloria de Dios y a la salvación de las almas.
Día 7
¿Qué ríos de
agua viva son éstos que, según el Maestro, "saldrán de su
seno"? (Jn.7,38) Son los dones del Espíritu Santo que se
nos otorgan primeramente para nuestra santificación personal,
después para la de todos aquellos que nos rodean y, sobre todo,
para ejercitar santamente nuestro ministerio sacerdotal.
Día 8
No os digo
precisamente que seáis dulces; lo importante es que Jesús,
viviendo en vosotros, vive ahí con su espíritu de dulzura.
Carísimos, si nos fuera dado ver los tesoros admirable s de la
dulzura de Jesús, moriríamos de amor.
Día 9
Cuando una
mala inclinación de nuestro corazón, alguna actividad meramente
natural de nuestro espíritu u otro defecto cualquiera estanque
la divina influencia de Jesús, se originará como un humor
maligno que agarrotará nuestra alma y la paralizará totalmente;
atará, además, al Divino Espíritu, alma de nuestras almas y no
le permitirá mover nuestras facultades.
Día 10
El
verdadero celo apostólico, tal como se encuentra en el Corazón
de María, no puede residir en un espíritu disipado o en un
corazón apegado a las criaturas.
Día 11
Aunque
María no haya realizado nunca cosas notables, consiguió ser muy
agradable a Dios por su interior. Por eso, Dios la enriqueció
con las mismas disposiciones de Jesús y éste la asoció a la obra
de la Redención.
Día 12
Un alma que
se haya acostumbrado a no actuar ni mirar nada sino bajo la luz
de nuestro Señor... recibirá luces divinas tan intensas que le
pondrán a descubierto lo más íntimo de su ser; esto la llenará
de alegría. Esas luces son los dones de sabiduría, de ciencia y
entendimiento que el Espíritu Santo nos comunica.
Día 13
Si queremos
oír al Espíritu Santo, hemos de seguir atentamente su conducta y
silenciar nuestro interior, es decir, todas las pasiones y
tendencias de nuestra alma.
Día 14
Un sacerdote natural me da la impresión de un auténtico
monstruo, con figura exterior de padre, mas sin vida. Representa
a Jesús, mas es digno de lástima ante Dios y sus santos ángeles.
Día 15
Ya que lo
propio del Espíritu Santo es ser por esencia el Amor de Dios, lo
lógico, entonces, es que todo en nosotros proceda de este amor,
sea por él vivificado y dirigido únicamente a Dios. Nos fue dado
para ser la vida de nuestra alma... y esta vivirá tan solo en la
medida que es impulsada por Él.
Día 16
No queramos
aferrarnos a estructuras pasadas: el mundo avanza. Hemos de
acompañarlo manteniéndolo dentro del Espíritu del Evangelio,
haciendo el bien y combatiendo el mal según la mentalidad propia
de cada época.
Día 17
Si nuestro
corazón se abrasa con la claridad ardiente del Corazón de María,
estaremos siempre listos para esparcir este fuego por las almas
de nuestras relaciones.
Día 18
Según el
pensamiento de Nuestro Señor, uno permanece en su palabra cuando
el espíritu es dócil a dejarse penetrar por ella, cuando la
voluntad la saboree y halle en ella su alegría y satisfacción y
cuando, perseverando en estas disposiciones, la aplique en la
práctica.
Día 19
Si Nuestro
Señor nos da su Espíritu Santo, es para que no utilicemos el
nuestro, aún en cosas de poca monta. Él, el Espíritu Santo, ha
de ser nuestro conductor, nuestro amor y nuestro todo.
Día 20
La
curiosidad intelectual, no nos instruye acerca de la palabra de
Dios; en cambio, los afectos del corazón nos alcanzan la
extraordinaria gracia de descubrir las enseñanzas del Padre en
la palabra humana de Nuestro Señor.
Día 21
La fuerza
apostólica ha de ser el afecto del amor de Dios que llene a
nuestros misioneros, producido por el Espíritu Santo y no por el
carácter o temperamento.
Día 22
Siempre
responde Pedro, cuando los apóstoles han de declarar
públicamente su fe; es Pedro quien debe responder siempre de la
fe de la Iglesia que le fue confiada; por eso se le afianzó,
como herencia, el depósito de esa fe.
Día 23
Conservemos
siempre la mirada de nuestra alma vuelta y fija en Jesús, a fin
de conocer sus deseos y recibir sus órdenes en todo instante.
Entonces, estaremos seguros que Él está junto con nosotros y
jamás nos abandonará.
Día 24
El amor de
Dios, puro, santo y ardiente ha de ser la virtud característica
del misionero verdaderamente fervoroso, al servicio de las almas
pobres y necesitadas, consagrado al Espíritu Santo y al
Inmaculado y apostólico Corazón de María
Día 25
Es
verdaderamente una gracia que Dios te concede el dejarte en tu
miseria. Estate contento de tu estado: sé pequeño y pobre ya que
el Señor así lo quiere.
Día 26
Todos los
pastores auténticos han de representar al gran Pastor y como Él
dar ejemplo a sus ovejas, no en el sentido de que estén
obligados a practicar todo lo que prescriban a sus ovejas; sí,
en el sentido de que han de poseer la perfección y virtud de eso
que prescriben.
Día 27
En todas las
acciones que llevó a cabo en la tierra, Jesús no miró más que la
gloria del Padre; frente a ella, todo es nada, todo es
sacrificado, todo absolutamente, incluso su adorable Humanidad.
Día 28
Los miembros
de la Congregación han de considerar el placer como un peligroso
veneno que languidece el alma y la priva de la generosidad, de
la fuerza y del espíritu apostólico que la gracia del Espíritu
Santo en ella quiere cultivar.
Día 29
El amor
propio, la contemplación de uno mismo y la complacencia de las
propias acciones son enemigos que se vencen sólo con
despreciarlas. Cuanto más atención les deis, más os impondrán su
tiranía.
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