Garga

 

Este es uno de nuestros vecinos, se llama Garga. La verdad es que es un buen amigo nuestro, todos los días viene a vernos, varias veces. Y pasa encantado un rato conmigo. Me da lecciones de fulfuldé. Él habla, habla y habla y no me entero de casi nada.

Ah, por cierto, son cinco hermanos, y su padre los cría con lo que gana transportando, (a pie por supuesto), a la casa de los compradores. los corderos, cabras, etc. vendidos en el mercado.

Cuando le pregunto por su padre siempre dice: “O dilli luumo

“Se ha ido al mercado”.

 

Garga va casi siempre con el culo al aire, descalzo y con unos mocos de campeonato. Dan ganas de meterlo a la ducha, pero... ¿es que no tiene madre? Sí. Debería ser ella quien lo lavara. ¿Por qué no lo hace? Buena pregunta. Así que... perdonad. No lo lavo. Este otro es su amigo Arafat. Como se puede apreciar está mejor cuidado que él. Aunque los dos estén sucios,  Arafat está más gordito. Y es que Garga a poco las palma. Cuando él tenía unos meses su madre se quedó embarazada, y... adiós la teta. Lo pasó muy mal. Y eso todavía lo arrastra.

Para los mocos he buscado una solución intermedia. Saco un cubo de agua y le digo: “Sey a lotta yeeso ma”. Que quiere decir algo así como: Lávate la cara. Hasta ahora no lo hace muy bien, siempre quedan mocos en la nariz y legañas en los ojos. “Sey a lotta boodum”, le digo. “Lávate bien”. Pero que si quieres.

 

        Esta foto es después de una de esas lavadas de caldero. Ha sido hoy mismo.

        Quizá haya sido la falta de costumbre.

        Estar limpio da sueño, así que se ha quedado dormido tranquilamente en el sillón que hay

        delante de la puerta de casa.

 

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