PENSAMIENTOS DEL P. FRANCISCO MARÍA PABLO LIBERMANN
 

JULIO

 

            (Mes consagrado a honrar la preciosísima sangre y la sagrada faz de nuestro Redentor)

 

Día 1

          Nuestro Señor fue establecido Jefe de la Iglesia que Él adquirió a precio de su Sangre adorable. Vino a la tierra para fundarla y buscar al Padre adoradores en espíritu y verdad. Para continuar su obra el Padre le dio los apóstoles, los presbíteros y hombres apostólicos.

Día 2

          María saluda a Isabel. Isabel le contesta: "¿De dónde me viene a mí este honor?" La caridad verdadera excluye la familiaridad y la demasiada libertad. Isabel responde admirablemente a la inmensa caridad de María. La caridad es el paraíso en la tierra y el remedio más poderoso de santificación.

Día 3

         Jesús tiene que ser el único a vivir en nuestra alma; mientras en ella se descubra algo más que Él no podréis ser santos; Jesús, únicamente Jesús, habrá de ser nuestra santidad y nuestro amor.

Día 4

          Acostumbraos a captar la divina voz y a distinguirla de la voz del hombre y de la voz de vuestra imaginación. No pretendáis alcanzar la perfección de la noche a la mañana. Nuestro Señor no deja de actuar y, sin que os deis cuenta, se alzará con la victoria.

Día 5

          Cuando Jesús se complace en establecerse en un alma por medio de su cruz santísima, tiene en vista hacerla participante de una más profunda intimidad en su amor y en el de su Padre.

Día 6

          El esplendor de nuestra glorificación deriva de la perfección de nuestra semejanza con Jesús. Si participamos de sus dolores y de sus ignominias, igualmente a de tocarnos participar de sus alegrías y de la gloria infinita que le adorne.

Día 7

          La obediencia es la virtud fundamental del alma consagrada a Dios en la vida religiosa; ha de ser dulce, afectuosa, entera, sin réplica ni reflexión, pronta, rebosante de gozo y de alegría.

Día 8

          ¡Qué dicha la nuestra ser instrumento en las manos de nuestro bien amado Jesús con el que busca tan ardientemente la gloria de su Padre! Qué dicha reiterar de ese modo la gloria de la Pasión de nuestro Maestro.

Día 9

          Felicitaos sinceramente porque la bondad infinita de Dios os escogió entre tantos para destinaros a la salvación de las almas, y almas, fijaos bien, tan desgraciadas y abandonadas.

Día 10

            Sintámonos felices y contentos en medio de las penas que esta vida nos ofrece. Quede bien sentado que tenemos un Dios lleno de bondad para con nosotros. Él tiene su morada en lo más íntimo de nuestra alma y nada nos puede pasar sin que Él se entere.

Día 11

            Vivir para Jesús el momento que se vive, o más bien vivir como si no se viviera y dejar que Jesús viva como le guste: eso mismo es lo que conviene a hijos de Jesús y de María.

Día 12

            La dicha incomparable de la perfección no es cosa de un día. Necesita tiempo, trabajo, oración y confianza y no se obtiene sino después de muchas veces haberse levantado para recomenzar con renovado ímpetu.

Día 13

             Perteneciendo vosotros a Jesús, vuestro bien amado, a Él toca velar por lo que es suyo; vosotros quedaréis a su disposición sin mezclaros en la administración de un bien que no es ya de vuestro derecho.

Día 14

           A  los pecadores tratadlos con la mayor ternura. Nada de dureza ni mala cara. Hacedles sentir el mal hecho, pero sin herirlos. No seáis severos al reprender. Pedid a Dios e invocad a María que les toquen el corazón.

Día 15

           El Espíritu Santo es un espíritu de santidad y su vida es la única vida que es santa; por ello, viviendo nosotros nuestra propia vida, imposible tener la vida de santidad.

Día 16

           Tened devoción extraordinaria a la excelsa Madre de Dios; levantad a Ella muchas veces vuestro pensamiento durante el día y enderezadle alguna jaculatoria de acuerdo con las necesidades temporales y espirituales del momento.

Día 17

            Si aconteciera que estuvieseis absolutamente tranquilos, habría peligro de complaceros en vosotros mismos, porque somos abismos de maldad y de corrupción; humillaos, pues, dulcemente delante del Divino Maestro y quedaos en paz.

Día 18

           La independencia de nuestra razón y de nuestra voluntad, el "no serviré" del impío nos priva de la verdadera libertad. Además de hacernos de "marioneta" de nuestras pasiones, nos hace también esclavos de todos los que saben tirar de ellas. La libertad fue dada al hombre por el Creador; la independencia es la voladura de todos los principios de la fe cristiana.

Día 19

            Entregad vuestra alma, vuestro cuerpo, todo vuestro ser en manos de Jesús y de María. Sed calmos, dóciles y obedientes. No os preocupéis de vuestra enfermedad. Ya decía San Vicente de Paúl que las enfermedades eran una bendición para las comunidades.

Día 20

           Tenéis y tendréis mucho que sufrir... Recordad que sufrís por Dios, que Él recompensará, ya en este mundo, todos los sacrificios hechos por Él. Cada dolor ofrecido por las almas podrá ser que salve muchísimas a un tiempo. Tal vez sea ese el céntuplo prometido.

Día 21

           Carísimos, amaos los unos a los otros; ¿qué haríais, si no, en comunidad, sin paz y sin unión? Mostrad con vuestra perfecta unión que el Espíritu de Jesús está con vosotros, Soportaos mutuamente los defectos de temperamento y las imperfecciones. Todas las penas serán nada si os une el amor de Jesús.

Día 22

            Contadas son las almas que, en presencia del Señor y dueño de nuestras almas, saben como Magdalena guardar el silencio y practicar el abandono que la fe y el amor perfectos inspiran.

Día 23

            Aunque dispuestos a hacerlo todo, a emprenderlo todo y a sacrificarlo todo en vista de la gloria de nuestro Maestro, vigilad no obstante, y no os expongáis de buenas a primeras a peligros inminentes. Tened presente que, si inutilizaseis, antes de tiempo, vuestro cuerpo, perjudicaríais a un gran número de almas.

Día 24

            Siempre que la paz reine en vuestra alma, tenéis más facilidad para venceros y santificaros. Estando agitados, sois injustos con vosotros, con Dios y con el prójimo.

Día 25

            Qué grandeza la de los apóstoles: participaron en los trabajos de Jesús; participaron en la obra de la Redención y han de participar eternamente en la gloria de la misma Redención.

Día 26

           Habéis de prescindir totalmente de vosotros y de lo vuestro para ocuparos en lo que es del Divino Maestro. Si alguna vez pensáis en vosotros, sea para ofreceros inmediatamente a su divino beneplácito.

Día 27

            Es necesario que Jesús sea la víctima que ofrecéis y es necesario que el mismo Señor Jesús, además de víctima, sea en vosotros el sacerdote sacrificador. ¡Quién diera que el hombre desapareciera y el Hijo de Dios viviese en su lugar!

Día 28

            Amad a Dios con fervor, pero no con el vuestro, sino con el fervor inspirado por el Divino Espíritu de Jesús. Servidle con constancia, con generosidad, pero no por vuestra propia actividad.

Día 29

            Nuestro Señor atrae a sí el corazón agitado de Marta para vivificarlo y llenarlo de santa suavidad. Cuando estamos agitados y flaquea nuestra fe, tenemos que unirnos a Jesús para encontrar en Él lo que necesitamos.

Día 30

             Haced como María que, considerándose la más humilde y la más pobre de las siervas de Dios se tornó la Esposa del Espíritu Santo y la Madre del Hijo de Dios.

Día 31

            Todos los santos, al final de la vida, se han reprochado más de una imprudencia cometida al comienzo de su conversión... San Ignacio no parecía entrar mucho en razones cuando en Manresa destrozaba su cuerpo. Fue demasiado lejos, se dice. Pero, si la culpa fue tanta, ¿de dónde las abundantes gracias recibidas de Nuestro Señor?

 

 

 

 

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