PENSAMIENTOS DEL P. FRANCISCO MARÍA PABLO LIBERMANN

 

MARZO

(Mes consagrado al culto de San José)

Día 1

          Cuando estés a solas con Nuestro Señor, no te reproches, no te entregues al remordimiento; desvía  más bien la atención de tus defectos y entrégate pacíficamente al amor divino con confianza, humildad y abandono

Día 2

           Hay que reconocer que hace falta trabajo muy persistente para que uno venza sus defectos, sobre todo si entre ellos está el orgullo. ¿Qué adelantas con enfadarte, con desanimarte o endurecerte contra esos defectos? Deberás soportarlos, mientras esperas verte liberado de ellos.

Día 3

          Los hombres deben considerar la vida como un camino que los lleva a la ciudad santa de la Jerusalén celestial; en esta jornada deben seguir a su adorable luz y evaluar los progresos, no por los años transcurridos, sino por los deseos de Dios perfectamente cumplidos.

Día 4

           No os desalentéis por vuestra infidelidad pasada; hay que lamentar, eso sí, el tiempo perdido, pero la gracia que os es otorgada es la misma que antes; sus impresiones son las mismas y las circunstancias actuales son igual de favorables; así que sed fieles de ahora en adelante y alcanzaréis igualmente la cumbre adonde Jesús os espera.

Día 5

          Estaba en los planes de la Providencia el que gran parte de la gloria de San José le adviniera de María; uno de sus títulos más bellos es, en efecto, el ser "Esposo de María".

Día 6

           Todo es santo en un alma que  ama solo a Dios. Lo ama puramente, por Él solo; a las criaturas las ama por un movimiento de caridad y puro amor. Esa alma está animada únicamente por la gracia en todos sus afectos y disposiciones.

Día 7

             Estudia delante de Dios y en Dios, como hacía santo Tomás; estudia en serio, de verdad, confiando tan solo en Dios que es toda tu fuerza y toda tu luz.

Día 8

           En cuanto termines de ocuparte de ti mismo y hayas aprendido a sufrirlo todo por Dios, te garantizo un ministerio útil a las almas; antes, no.

Día 9

          Tus virtudes pueden ser doblemente falsas: primeramente porque muchas son naturales, o sea, no provienen de Dios; después porque están mezcladas de imperfecciones y defectos. Las de nuestro Señor, eso sí, son siempre verdaderas en toda su extensión.

Día 10

            Si los patriarcas, con ser tan solo precursores de la Nueva Ley, recibieron de Jesús una gran participación de su vida, ¿qué diremos de San José, elegido para hacerse cargo de él?

Día 11

            Vigila suavemente tu alma para no dar al enemigo la ocasión de sorprenderte. "El espíritu está listo, pero la carne es flaca". En todo y siempre, pon tu mirada en Dios, pero como un pobre hombre que eres.

Día 12

            Vivid perfectamente unidos entre vosotros como hijos de Dios y verdaderos servidores de Jesús. Esta perfecta, cordial e invariable unión será el signo de la presencia de Dios en vuestras almas.

Día 13

            El que está íntimamente unido y atado a nuestro Señor por la fe perfecta no es de este mundo, pues su alma con todas sus potencias y todas sus aficiones, más aún, todo su ser y todo se obrar están en el cielo.

Día 14

            Tu amor a Jesús no ha de consistir en una exhibición de sentimientos; el verdadero amos de Dios es una afecto interior del alma por el que estamos dispuestos a sacrificarlo todo por Él.

Día 15

             Dios preparó a Moisés y lo llenó de todas las virtudes para confiarle una ley imperfecta. ¿Con cuanta mayor razón hubo de preparar a San José, padre de Jesús, Él que contiene toda nuestra fe y toda nuestra salvación?

Día 16

             ¡Oh! qué importante es juzgarlo todo con espíritu de caridad, dulzura, con profunda humildad y abnegación de uno mismo, sobre todo cuando el asunto parece contrariar nuestras opiniones y nuestros intereses.

Día 17

            Somos ciegos: nos hace falta, pues, dejarnos guiar en paz y asentar nuestra voluntad en la del divino Maestro, de modo que la nuestra, envuelta y penetrada por la del Señor se sumerja en ella para no volver a manifestarse en nada.

Día 18

            Los que se afanan en serio por tornarse hombres renunciados, hombres interiores, han de forzosamente contribuir seria y eficazmente para la salvación y santificación de las almas.

Día 19

            San José ha de ser muy querido de cada uno de los miembros de la Congregación en razón de sus íntimas relaciones con Jesús y María y por haberse merecido verdaderamente la ternura de su Santísima Esposa.

Día 20

              Hemos de considerarnos todos y cada uno como víctimas elegidas por la voluntad misericordiosísima de Dios para el trabajo, el dolor, el agotamiento y la muerte en favor de la gloria y salvación de las almas.

Día 21

           Me parece que no  debes hacer mortificaciones externas si no te sientes fuertemente empujado a ello. Abraza, más bien con alegría, las mortificaciones providenciales que te salen al paso; huye, además, el abandonarte a las satisfacciones de los sentidos en todo lo que te deleita y da placer. Procura, finalmente, ser como indiferente respecto a tu cuerpo.

Día 22

            Que nuestros actos de virtud broten con tal naturalidad que los hombres no se den cuenta que los practicamos. Para eso, la virtud ha de estar tan arraigada en nuestro interior que de él salte como agua de la fuente.

Día 23

            La piedad verdadera es la de nuestro Señor y la de los apóstoles: varonil, vigorosa, que nos enseña a renunciar a la tierra con todo lo suyo y a vencernos a nosotros en todas las cosas.

Día 24

            Dios es grande y rico en misericordia para con nosotros. Cada uno de nosotros escudriñe lo hondo de su nada, mida su flaqueza, su pobreza, su indignidad, eche una mirada a su pasado y considere adónde Dios lo fue a coger para dotarlo de una vocación que, si somos fieles, nos acredita entre los apóstoles de Jesucristo.

Día 25

           Contemplamos a María como un templo vivo en el que por primera vez se rindieron a Dios los homenajes excelsos de la alegría, admiración, amor, adoración y acción de gracias, en su calidad de templo vivo, compartió de estos nobles sentimientos cuyas centellas ella recibió, sintió y saboreó.

Día 26

            María y José disfrutaron de una perfecta paz por lo unidos que estuvieron con Jesús; además su corazón y su espíritu eran dóciles y flexibles en presencia de Jesús. De esta fuente ha de saltar la paz; la perturbación proviene del abandono de Jesús para darse al mundo, a sus deseos, sus gustos y a sus máximas o a uno mismo y al amor propio.

Día 27

           Nada es tan peligroso como el orgullo en un alma; ella ni encuentra ni acepta la verdad si esta no la favorece. En cuanto la verdad contraría sus pretensiones, el orgullo se las arreglará de mil maneras para no tenerla en cuenta.

Día 28

            Es fundamental conservarnos en el abatimiento y el olvido de nosotros mismos. Esta es la última expoliación que la divina cruz ha de operar en nosotros, pero es la más importante.

Día 29

            Dominados por esta verdad, grabada tan profundamente por el Espíritu Santo en el corazón eminentemente apostólico de María, de que la vida y el alma del apostolado son la generosidad y el espíritu de sacrificio, los misioneros consagran sus almas al Espíritu Santo para que en ellas impriman el verdadero espíritu apostólico por el generoso amor de los sacrificios.

Día 30

           Las situaciones penosas en las que se encuentran a veces las almas, son por lo general, un efecto del amor de Jesús para con ellas. Jesús las entrega de propósito a ese estado para manifestarles su amor y su gloria. Lo único que ellas han de hacer será aguardar, con paciencia, amor, confianza y humildad, el día de la misericordia.

Día 31

            San José fue el primer devoto de María, el que le rindió el culto más perfecto; es que conocía como nadie las riquezas íntimamente escondidas en el corazón de su santísima esposa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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