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MARZO
(Mes consagrado al culto de San
José)
Día 1
Cuando estés a
solas con Nuestro Señor, no te reproches, no te entregues al
remordimiento; desvía más bien la atención de tus defectos y entrégate
pacíficamente al amor divino con confianza, humildad y abandono
Día 2
Hay que reconocer que
hace falta trabajo muy persistente para que uno venza sus defectos,
sobre todo si entre ellos está el orgullo. ¿Qué adelantas con enfadarte,
con desanimarte o endurecerte contra esos defectos? Deberás soportarlos,
mientras esperas verte liberado de ellos.
Día 3
Los hombres deben considerar la vida como un camino
que los lleva a la ciudad santa de la Jerusalén celestial; en esta
jornada deben seguir a su adorable luz y evaluar los progresos, no por
los años transcurridos, sino por los deseos de Dios perfectamente
cumplidos.
Día 4
No os desalentéis por
vuestra infidelidad pasada; hay que lamentar, eso sí, el tiempo perdido,
pero la gracia que os es otorgada es la misma que antes; sus impresiones
son las mismas y las circunstancias actuales son igual de favorables;
así que sed fieles de ahora en adelante y alcanzaréis igualmente la
cumbre adonde Jesús os espera.
Día 5
Estaba en los planes de
la Providencia el que gran parte de la gloria de San José le adviniera
de María; uno de sus títulos más bellos es, en efecto, el ser "Esposo de
María".
Día 6
Todo es santo en
un alma que ama solo a Dios. Lo ama puramente, por Él solo; a las
criaturas las ama por un movimiento de caridad y puro amor. Esa alma
está animada únicamente por la gracia en todos sus afectos y
disposiciones.
Día 7
Estudia delante de
Dios y en Dios, como hacía santo Tomás; estudia en serio, de verdad,
confiando tan solo en Dios que es toda tu fuerza y toda tu luz.
Día 8
En cuanto termines de
ocuparte de ti mismo y hayas aprendido a sufrirlo todo por Dios, te
garantizo un ministerio útil a las almas; antes, no.
Día 9
Tus virtudes pueden ser
doblemente falsas: primeramente porque muchas son naturales, o sea, no
provienen de Dios; después porque están mezcladas de imperfecciones y
defectos. Las de nuestro Señor, eso sí, son siempre verdaderas en toda
su extensión.
Día 10
Si los patriarcas, con
ser tan solo precursores de la Nueva Ley, recibieron de Jesús una gran
participación de su vida, ¿qué diremos de San José, elegido para hacerse
cargo de él?
Día 11
Vigila suavemente tu
alma para no dar al enemigo la ocasión de sorprenderte. "El espíritu
está listo, pero la carne es flaca". En todo y siempre, pon tu mirada en
Dios, pero como un pobre hombre que eres.
Día 12
Vivid
perfectamente unidos entre vosotros como hijos de Dios y verdaderos
servidores de Jesús. Esta perfecta, cordial e invariable unión será el
signo de la presencia de Dios en vuestras almas.
Día 13
El que está
íntimamente unido y atado a nuestro Señor por la fe perfecta no es de
este mundo, pues su alma con todas sus potencias y todas sus aficiones,
más aún, todo su ser y todo se obrar están en el cielo.
Día 14
Tu amor a Jesús no ha
de consistir en una exhibición de sentimientos; el verdadero amos de
Dios es una afecto interior del alma por el que estamos dispuestos a
sacrificarlo todo por Él.
Día 15
Dios preparó a
Moisés y lo llenó de todas las virtudes para confiarle una ley
imperfecta. ¿Con cuanta mayor razón hubo de preparar a San José, padre
de Jesús, Él que contiene toda nuestra fe y toda nuestra salvación?
Día 16
¡Oh! qué importante
es juzgarlo todo con espíritu de caridad, dulzura, con profunda humildad
y abnegación de uno mismo, sobre todo cuando el asunto parece contrariar
nuestras opiniones y nuestros intereses.
Día 17
Somos ciegos: nos hace
falta, pues, dejarnos guiar en paz y asentar nuestra voluntad en la del
divino Maestro, de modo que la nuestra, envuelta y penetrada por la del
Señor se sumerja en ella para no volver a manifestarse en nada.
Día 18
Los que se afanan en
serio por tornarse hombres renunciados, hombres interiores, han de
forzosamente contribuir seria y eficazmente para la salvación y
santificación de las almas.
Día 19
San José ha de ser muy
querido de cada uno de los miembros de la Congregación en razón de sus
íntimas relaciones con Jesús y María y por haberse merecido
verdaderamente la ternura de su Santísima Esposa.
Día 20
Hemos de
considerarnos todos y cada uno como víctimas elegidas por la voluntad
misericordiosísima de Dios para el trabajo, el dolor, el agotamiento y
la muerte en favor de la gloria y salvación de las almas.
Día 21
Me parece que no debes
hacer mortificaciones externas si no te sientes fuertemente empujado a
ello. Abraza, más bien con alegría, las mortificaciones providenciales
que te salen al paso; huye, además, el abandonarte a las satisfacciones
de los sentidos en todo lo que te deleita y da placer. Procura,
finalmente, ser como indiferente respecto a tu cuerpo.
Día 22
Que nuestros actos de
virtud broten con tal naturalidad que los hombres no se den cuenta que
los practicamos. Para eso, la virtud ha de estar tan arraigada en
nuestro interior que de él salte como agua de la fuente.
Día 23
La piedad verdadera es
la de nuestro Señor y la de los apóstoles: varonil, vigorosa, que nos
enseña a renunciar a la tierra con todo lo suyo y a vencernos a nosotros
en todas las cosas.
Día 24
Dios es grande y rico
en misericordia para con nosotros. Cada uno de nosotros escudriñe lo
hondo de su nada, mida su flaqueza, su pobreza, su indignidad, eche una
mirada a su pasado y considere adónde Dios lo fue a coger para dotarlo
de una vocación que, si somos fieles, nos acredita entre los apóstoles
de Jesucristo.
Día 25
Contemplamos a
María como un templo vivo en el que por primera vez se rindieron a Dios
los homenajes excelsos de la alegría, admiración, amor, adoración y
acción de gracias, en su calidad de templo vivo, compartió de estos
nobles sentimientos cuyas centellas ella recibió, sintió y saboreó.
Día 26
María y José
disfrutaron de una perfecta paz por lo unidos que estuvieron con Jesús;
además su corazón y su espíritu eran dóciles y flexibles en presencia de
Jesús. De esta fuente ha de saltar la paz; la perturbación proviene del
abandono de Jesús para darse al mundo, a sus deseos, sus gustos y a sus
máximas o a uno mismo y al amor propio.
Día 27
Nada es tan peligroso
como el orgullo en un alma; ella ni encuentra ni acepta la verdad si
esta no la favorece. En cuanto la verdad contraría sus pretensiones, el
orgullo se las arreglará de mil maneras para no tenerla en cuenta.
Día 28
Es fundamental
conservarnos en el abatimiento y el olvido de nosotros mismos. Esta es
la última expoliación que la divina cruz ha de operar en nosotros, pero
es la más importante.
Día 29
Dominados por esta
verdad, grabada tan profundamente por el Espíritu Santo en el corazón
eminentemente apostólico de María, de que la vida y el alma del
apostolado son la generosidad y el espíritu de sacrificio, los
misioneros consagran sus almas al Espíritu Santo para que en ellas
impriman el verdadero espíritu apostólico por el generoso amor de los
sacrificios.
Día 30
Las situaciones penosas
en las que se encuentran a veces las almas, son por lo general, un
efecto del amor de Jesús para con ellas. Jesús las entrega de propósito
a ese estado para manifestarles su amor y su gloria. Lo único que ellas
han de hacer será aguardar, con paciencia, amor, confianza y humildad,
el día de la misericordia.
Día 31
San José fue el primer
devoto de María, el que le rindió el culto más perfecto; es que conocía
como nadie las riquezas íntimamente escondidas en el corazón de su
santísima esposa. |