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MAYO
(MES DE MARÍA)
Día 1
Sed
recogidos, activos en los cargos y funciones que os
confíen; sed pacíficos en vuestro interior delante de
Dios. Esforzaos por hacer con perfección lo que hacéis y
para la mayor gloria de Dios; pero esforzándoos por
hacerlo todo perfectamente no os irritéis cuando las
cosas no os salgan según vuestros planes.
Día 2
Pongámonos sencillamente en las manos de Dios, como
Jesús en las manos de María para que la bondad divina
haga en nosotros, con nosotros y de nosotros, y en cada
instante de nuestra vida y hasta por toda la eternidad
lo que muy bien le plazca.
Día 3
Nuestro Señor en la Sagrada Comunión quiere hacernos
vivir de su misma vida. Nos lo indica claramente en el
modo por el que realiza esta unión. Convendría muchísimo
que no existiera en nosotros sino el hombre espiritual.
"Vivo, pero no yo: Cristo es quien vive en mí".
Día 4
De
todas las criaturas, la Virgen es la que más
perfectamente ha compartido el misterio glorioso de la
Ascensión. En la tierra compartió grandemente la alegría
de los ángeles y de los santos y también la gloria y el
esplendor de su Hijo. En el cielo, adonde fue llevada en
cuerpo y alma después de su muerte, el misterio se
realizó en ella en toda su plenitud.
Día 5
Las
bodas de Caná representan a la Iglesia de Dios en donde
las almas son desposadas por el divino Espíritu. María
es quien obtiene la fuerza, la alegría y la consolación
para aquellos que en ellas son admitidos; en un caso y
en otro. Ella alcanza la alegría del Esposo Divino con
inspirar (a las almas) la fidelidad a sus voluntades.
Por eso los hijos de la Iglesia la respetan grandemente.
Día 6
"No
tienen vino". Con estas palabras, María nos enseña un
método estupendo de oración, ya que se contentó con
manifestar sus necesidades... Al mirar a sus ojos y a su
corazón Jesús se enteró inmediatamente de su deseo.
Día 7
Date a
Dios sólo, carísimo, pero con libertad; usa las
criaturas como si no las usaras, mantén con ellas las
relaciones necesarias, pero sin apegarte a ello. No te
hagas lío a causa de tus tentaciones; debes despreciar
al enemigo y poner tu confianza en María.
Día 8
Esforzaos por alcanzar una santa, dulce y pacífica unión
con Nuestro Señor que está en nosotros; mas, sin perder
de vista esta unión dulce y continua, cultivad sobre
todo la renuncia a vosotros mismos.
Día 9
¡Qué
felices sois por haber aprendido de un modo tan palpable
la solicitud de María para con sus hijos! Poned en Ella
toda vuestra confianza y no temáis; tened por cierto que
jamás os faltará.
Día 10
Siempre
que os sorprendáis hechos jueces de los demás, entrad en
lo más íntimo de vosotros mismos y unid vuestras almas a
Nuestro Señor en un espíritu de humillación por
atreveros a juzgar a otros cuando sois tan pobres.
Día 11
Sed
graves, modestos, mas dulcemente, suavemente, sin
violencia ni esfuerzo meramente humano. Estando vuestra
alma unida a Dios, pacífica y humildemente, seréis sin
más, verdaderamente graves y modestos.
Día 12
La obediencia perfecta está en renunciar a su parecer y
a su voluntad para acatar, por amor, la voluntad
santísima de Dios manifestada en las Reglas de la
Congregación y en los Superiores.
Día 13
El general condimento de todos los medios desplegados
por nuestro Bien Amado para nuestra santificación es su
divina cruz; con ella sazona todas las iguarias que se
digna servir a nuestras almas.
Día 14
Eso de
ser mitad para Dios y mitad para el mundo es pretender
lo imposible. Tenéis que decidiros de una vez y adherir
definitivamente a un partido. Tu manera de ser no te
permite flotar entre una cosa y otra.
Día 15
Podéis
entregaros ardorosamente a una pacífica alegría, en
razón de la divina y gloriosa resurrección de Jesús;
visto que os hace participar de su cruz, no podrá menos
de repartir con vosotros la gloria de su Resurrección.
Día 16
Toda la vida del Hijo de Dios en la tierra era una
oración, una adoración y ofrenda para borrar los pecados
y una acción de gracias continua pues toda su vida
terrena no fue más que un solo e idéntico sacrificio.
Día 17
No
paréis mientes en los disgustos e injurias que los
hombres os causan. Si en medios de ellos os aplicáis
dulcemente a poseer vuestra alma delante de Dios, el
bien que os avendrá de esos disgustos e injurias será
incalculable.
Día 18
Contentaos con saber que pertenecéis al Divino Maestro y
no pretendáis hacer las cosas mejor que Él desea
y por encima de vuestras posibilidades. No deseéis nada,
no queráis nada, no busquéis nada; dadle permiso a Él
para que lo haga todo y en paz.
Día 19
Con
nuestros deseos, nuestras inclinaciones, nuestras
iniciativas y nuestra actividad lo que hacemos es
estorbar y liar en nosotros la acción de la gracia
divina; siempre le estamos llevando la contraria y de
ahí el que permanezcamos indefinidamente en nuestra
propia vida.
Día 20
Sólo
Dios es nuestro amor y nuestro todo... Pero atended bien
a estas palabras y no las interpretéis al revés. No
pretendo deciros con ello que debéis huir de todo lo que
sea necesario o útil para despejar vuestro espíritu como
son los paseos y otras diversiones por el estilo. Lo que
si quiero deciros es que en el fondo de vuestro corazón
no os saboreéis las alegrías terrestres.
Día 21
Es
necesario que el cielo y el amor de las almas, sobre
todo las desgraciadas, y las pesadas y difíciles, se
lleven la preferencia de nuestro afecto y nos hagan
olvidar cualquier sacrificio o enojo.
Día 22
Entre las manos de Aquel que se digna utilizarnos para
salvar a las almas, comportémonos como el dócil
instrumento que el artista emplea en su oficio.
Día 23
Qué
tontería la del mundo cuando lo sacrifica todo al
placer, a la gloria, a las riquezas, y aspira únicamente
a una vana imagen de la indefectible realidad, que es
Dios solo, y nadie intenta encontrar.
Día 24
Una
vez que el demonio atrapa a un alma en las mallas del
detestable amor propio, le será muy costoso a esa alma
el soltarse. No podéis calcular la demasiada debilidad
nuestra en este campo.
Día 25
Dios
puede y quiere esperar; ¿por qué vosotros no lo habéis
de poder y querer? Aguardad las indicaciones de Dios y,
si ellas tardan en aparecer, permaneced en paz ante su
divina majestad.
Día 26
La dulzura y la caridad son siempre buenos triunfos; en
cambio, el rigor y la severidad siempre huelen a
intolerancia; y si nos dan como intolerantes ya para
nada servimos.
Día 27
Entregaos en buena hora a la salvación de las pobres
almas abandonadas, pero no olvidéis llenaros a la vez de
paciencia y de calma en vuestra acción apostólica.
Día 28
¡Qué alegría y qué santidad alcanzaríamos si nuestra
alma no tuviera otros gustos sino los que rezuma el
Divino Espíritu Santo! ¡Oh! si ella no tuviera deseos,
afectos, preocupaciones, movimientos sino los que recibe
de este Divino Espíritu.
Día 29
Todas las
cosas comienzan por el principio. No tengamos demasiada
prisa que podemos resbalar. Demos un paso; cuando el pie
esté bien firme, demos el segundo. Así, avanzando poco a
poco, todo lo que se haga quedará con más solidez.
Día 30
Si la
predicación es fruto genuino del celo apostólico os
sentiréis más llenos de Dios al terminar que al
comenzarla. Si no brota de un verdadero celo, quedaréis
llenos de vosotros mismos.
Día 31
Nuestra alma rebosa de gozo al contemplar las
misericordias de Dios para con la Santísima Virgen. La
hizo nacer su servidora y la destinó a ser, después, la
Madre de su Hijo y Reina del cielo y de la tierra.
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