PENSAMIENTOS DEL P. FRANCISCO MARÍA PABLO LIBERMANN
 

MAYO    

(MES DE MARÍA)

Día 1

          Sed recogidos, activos en los cargos y funciones que os confíen; sed pacíficos en vuestro interior delante de Dios. Esforzaos por hacer con perfección lo que hacéis y para la mayor gloria de Dios; pero esforzándoos por hacerlo todo perfectamente no os irritéis cuando las cosas no os salgan según vuestros planes.

Día 2

          Pongámonos sencillamente en las manos de Dios, como Jesús en las manos de María para que la bondad divina haga en nosotros, con nosotros y de nosotros, y en cada instante de nuestra vida y hasta por toda la eternidad lo que muy bien le plazca.

Día 3

          Nuestro Señor en la Sagrada Comunión quiere hacernos vivir de su misma vida. Nos lo indica claramente en el modo por el que realiza esta unión. Convendría muchísimo que no existiera en nosotros sino el hombre espiritual. "Vivo, pero no yo: Cristo es quien vive en mí".

Día 4

           De todas las criaturas, la Virgen es la que más perfectamente ha compartido el misterio glorioso de la Ascensión. En la tierra compartió grandemente la alegría de los ángeles y de los santos y también la gloria y el esplendor de su Hijo. En el cielo, adonde fue llevada en cuerpo y alma después de su muerte, el misterio se realizó en ella en toda su plenitud.

Día 5

          Las bodas de Caná representan a la Iglesia de Dios en donde las almas son desposadas por el divino Espíritu. María es quien obtiene la fuerza, la alegría y la consolación para aquellos que en ellas son admitidos; en un caso y en otro. Ella alcanza la alegría del Esposo Divino con inspirar (a las almas) la fidelidad a sus voluntades. Por eso los hijos de la Iglesia la respetan grandemente.

Día 6

          "No tienen vino". Con estas palabras, María nos enseña un método estupendo de oración, ya que se contentó con manifestar sus necesidades... Al mirar a sus ojos y a su corazón Jesús se enteró inmediatamente de su deseo.

Día 7

         Date a Dios sólo, carísimo, pero con libertad; usa las criaturas como si no las usaras, mantén con ellas las relaciones necesarias, pero sin apegarte a ello. No te hagas lío a causa de tus tentaciones; debes despreciar al enemigo y poner tu confianza en María.

Día 8

          Esforzaos por alcanzar una santa, dulce y pacífica unión con Nuestro Señor que está en nosotros; mas, sin perder de vista esta unión dulce y continua, cultivad sobre todo la renuncia a vosotros mismos.

Día 9

          ¡Qué felices sois por haber aprendido de un modo tan palpable la solicitud de María para con sus hijos! Poned en Ella toda vuestra confianza y no temáis; tened por cierto que jamás os faltará.

Día 10

           Siempre que os sorprendáis hechos jueces de los demás, entrad en lo más íntimo de vosotros mismos y unid vuestras almas a Nuestro Señor en un espíritu de humillación por atreveros a juzgar a otros cuando sois tan pobres.

Día 11

           Sed graves, modestos, mas dulcemente, suavemente, sin violencia ni esfuerzo meramente humano. Estando vuestra alma unida a Dios, pacífica y humildemente, seréis sin más, verdaderamente graves y modestos.

Día 12

           La obediencia perfecta está en renunciar a su parecer y a su voluntad para acatar, por amor, la voluntad santísima de Dios manifestada en las Reglas de la Congregación y en los Superiores.

Día 13

           El general condimento de todos los medios desplegados por nuestro Bien Amado para nuestra santificación es su divina cruz; con ella sazona todas las iguarias que se digna servir a nuestras almas.

Día 14

            Eso de ser mitad para Dios y mitad para el mundo es pretender lo imposible. Tenéis que decidiros de una vez y adherir definitivamente a un partido. Tu manera de ser no te permite flotar entre una cosa y otra.

Día 15

           Podéis entregaros ardorosamente a una pacífica alegría, en razón de la divina y gloriosa resurrección de Jesús; visto que os hace participar de su cruz, no podrá menos de repartir con vosotros la gloria de su Resurrección.

Día 16

            Toda la vida del Hijo de Dios en la tierra era una oración, una adoración y ofrenda para borrar los pecados y una acción de gracias continua pues toda su vida terrena no fue más que un solo e idéntico sacrificio.

Día 17

            No paréis mientes en los disgustos e injurias que los hombres os causan. Si en medios de ellos os aplicáis dulcemente a poseer vuestra alma delante de Dios, el bien que os avendrá de esos disgustos e injurias será incalculable.

Día 18

            Contentaos con saber que pertenecéis al Divino Maestro y no pretendáis hacer las cosas mejor que Él desea y por encima de vuestras posibilidades. No deseéis nada, no queráis nada, no busquéis nada; dadle permiso a Él para que lo haga todo y en paz.

Día 19

           Con nuestros deseos, nuestras inclinaciones, nuestras iniciativas y nuestra actividad lo que hacemos es estorbar y liar en nosotros la acción de la gracia divina; siempre le estamos llevando la contraria y de ahí el que permanezcamos indefinidamente en nuestra propia vida.

Día 20

             Sólo Dios es nuestro amor y nuestro todo... Pero atended bien a estas palabras y no las interpretéis al revés. No pretendo deciros con ello que debéis huir de todo lo que sea necesario o útil para despejar vuestro espíritu como son los paseos y otras diversiones por el estilo. Lo que si quiero deciros es que en el fondo de vuestro corazón no os saboreéis las alegrías terrestres.

Día 21

           Es necesario que el cielo y el amor de las almas, sobre todo las desgraciadas, y las pesadas y difíciles, se lleven la preferencia de nuestro afecto y nos hagan olvidar cualquier sacrificio o enojo.

Día 22

            Entre las manos de Aquel que se digna utilizarnos para salvar a las almas, comportémonos como el dócil instrumento que el artista emplea en su oficio.

Día 23

             Qué tontería la del mundo cuando lo sacrifica todo al placer, a la gloria, a las riquezas, y aspira únicamente a una vana imagen de la indefectible realidad, que es Dios solo, y nadie intenta encontrar.

Día 24

            Una vez que el demonio atrapa a un alma en las mallas del detestable amor propio, le será muy costoso a esa alma el soltarse. No podéis calcular la demasiada debilidad nuestra en este campo.

Día 25

            Dios puede y quiere esperar; ¿por qué vosotros no lo habéis de poder y querer? Aguardad las indicaciones de Dios y, si ellas tardan en aparecer, permaneced en paz ante su divina majestad.

Día 26

            La dulzura y la caridad son siempre buenos triunfos; en cambio, el rigor y la severidad siempre huelen a intolerancia; y si nos dan como intolerantes ya para nada servimos.

Día 27

            Entregaos en buena hora a la salvación de las pobres almas abandonadas, pero no olvidéis llenaros a la vez de paciencia y de calma en vuestra acción apostólica.

Día 28

            ¡Qué alegría y qué santidad alcanzaríamos si nuestra alma no tuviera otros gustos sino los que rezuma el Divino Espíritu Santo! ¡Oh! si ella no tuviera deseos, afectos, preocupaciones, movimientos sino los que recibe de este Divino Espíritu.

Día 29

        Todas las cosas comienzan por el principio. No tengamos demasiada prisa que podemos resbalar. Demos un paso; cuando el pie esté bien firme, demos el segundo. Así, avanzando poco a poco, todo lo que se haga quedará con más solidez.

Día 30

            Si la predicación es fruto genuino del celo apostólico os sentiréis más llenos de Dios al terminar que al comenzarla. Si no brota de un verdadero celo, quedaréis llenos de vosotros mismos.

Día 31

            Nuestra alma rebosa de gozo al contemplar las misericordias de Dios para con la Santísima Virgen. La hizo nacer su servidora y la destinó a ser, después, la Madre de su Hijo y Reina del cielo y de la tierra.

 

 

 

 

 

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