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VIVAT es una organización no
gubernamental acreditada junto a las Naciones Unidas, creada en el año
2.000 por dos Institutos Misioneros: los Verbitas y las Siervas del
Espíritu Santo. En los últimos dos años, cinco Institutos
misioneros más se han asociado a VIVAT: Oblatos de María
Inmaculada, Hermanas Misioneras del Santo Rosario, Misioneros del
Espíritu Santo, Hermanas Misioneras Combonianas y Misioneros
Combonianos.
VIVAT surgió de la convicción de que las grandes metas
humanitarias de las Naciones Unidas son convergentes con el trabajo
humanitario realizado por los misioneros, y de que es importante
hacer llegar hasta las instancias internacionales las preocupaciones
sentidas en el terreno por toda la red de
misioneros. Los Institutos Misioneros tienen una red de
representantes en decenas de países, una larga experiencia y
conocimiento de la realidad, y un trabajo efectivo que puede ayudar
a los organismos internacionales a formular políticas concretas
a nivel mundial.
Con la adhesión de los nuevos
miembros, la organización estudia la posibilidad de establecer
representación junto a los Organismos de las Naciones Unidas con
sede fuera de los Estados Unidos, como la UNESCO (París), el
Programa de Alimentación Mundial (Roma), el Alto Comisario para los
refugiados y el Alto Comisario para los Derechos Humanos
(Ginebra)…
El objetivo principal del encuentro
ha sido evaluar las posibilidades de esta red entre las siete
congregaciones, buscando promover los objetivos de Naciones Unidas
y ver las ventajas y responsabilidades de pertenecer a VIVAT.
Los dos grandes objetivos de VIVAT
son la ayuda y la colaboración.
En su encíclica Redemptoris Missio,
el Papa Juan Pablo II ha hablado de las formas modernas de aerópagos
(cf. Nº,37) Entre otros nuevos aerópagos el Papa menciona “El
mundo de las comunicaciones…., la cultura, la investigación científica
y las relaciones internacionales”, Con respecto a estas últimas
el Papa dice: “…los
organismos internacionales y las grades conferencias hacen sentir
cada vez más su importancia en numerosos sectores de la vida
humana, de la cultura hasta la política, de la economía hasta la investigación. Los
cristianos que viven y trabajan en esas esferas internacionales
deben recordar siempre su deber de dar testimonio del Evangelio (cf.
Nº37).
Es a la luz de esta perspectiva que
hay que comprender el primer objetivo de VIVAT. Como cualquier otra
ONG presente en las Naciones Unidas, VIVAT busca ser una presencia
de religiosos misioneros, que testimonian el Evangelio en este
moderno aerópago que es la ONU. En este sentido, VIVAT busca ser un
lazo entre los que deciden las políticas en las Naciones Unidas y
los pobres y marginados de muchas regiones del mundo.
El otro gran objetivo es la
colaboración. VIVAT es una obra de colaboración entre grupos e
individuos llamados por Dios a tomar parte en su misión. Es por eso
que VIVAT se quiere que
sea un instrumento de colaboración con la misión. Todo comenzó
por un trabajo común de dos congregaciones religiosas
misioneras. Hoy somos siete y formamos VIVAT internacional, que ha
sido inscrito el 19 de diciembre de 2.000, entre los organismos con
fin no lucrativo.
P. Heliodoro Machado Santos
Superior Provincial
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