PENSAMIENTOS DEL P. FRANCISCO MARÍA PABLO LIBERMANN
 

NOVIEMBRE

(MES CONSAGRADO A LA ORACIÓN POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO)

Día 1

      Los hombres han de considerar su vida como el camino que los lleva a la ciudad santa de la Jerusalén celestial; en este recorrido han de seguir su admirable luz y medir los progresos, no por los años transcurridos, sino por la fidelidad a las gracias recibidas.

Día 2

         ¡Qué dicha será la tuya, cuando te presentes ante Dios rodeado de tantas almas, salvadas por tu fidelidad! ¡Qué feliz serás cuando puedas decir, con el Maestro, al Padre celestial: "¡De los que tú me distes no se han perdido ninguno"!

Día 3

          No servía sino para resistir a la gracia divina; y si no resistís siempre, es por un gran favor de la divina bondad de Jesús, esto exactamente, lo que debe llenaros de entusiasmo y consolación.

Día 4

           La conducta de Jesús respecto a nosotros es toda misericordia. Entrégate a su misericordia y no te dé tanto miedo su justicia. Las pequeñas faltas que cometes te acarrearán, como mucho, unas palizas en el purgatorio, además muy cortas, ya que el divino Maestro ha de purificarte el alma antes que dejes esta tierra.

Día 5

          Llenaos de amor para con el bien Amado, en atención a los grandes favores que os hace y al gran amor que continuamente os demuestra.

Día 6

           Nuestras almas han de reposar en Jesús para ser alimentadas por la divina gracia, de modo que no exista en nosotros nuestra propia vida sino la vida de nuestro dulcísimo Jesús.

Día 7

          Lo propio del espíritu sacerdotal es sacrificar con la víctima divina aquél mismo que la ofrece. Identificaos con Ella, en el perfecto amor de su sacrificio.

Día 8

          El Maestro dijo:"No vine para ser servido; vine para servir y entregar mi vida." Estas palabras forman el eje de los deberes de los superiores; para ellos fueron intencionalmente pronunciadas.

Día 9

          Somos demasiado débiles e imperfectos para aguantar las debilidades e imperfecciones de los demás y  ... alardeamos de celo; pero, la verdad es que ni siquiera nosotros llegamos a convencernos de ello.

Día 10

            Si sentís vivamente vuestros sufrimientos, mejor que mejor. De lo que se trata verdaderamente es que los llevéis en conformidad con la divina voluntad. A ver si evitáis incluso los primeros movimientos de impaciencia.

Día 11

            Jesús nunca ejerce las funciones sacerdotales sin inmolarse Él mismo al Padre como única víctima verdaderamente agradable a sus ojos; del mismo modo no debéis inmolar a Jesús sin que os inmoléis a vosotros también.

Día 12

            Aguantad valerosamente esos insignificantes contratiempos que a Dios plazca enviaros. Si os desprecian u olvidan, recogeos en vuestro interior y presentaos sencillamente delante de Dios en donde debe estar únicamente vuestra alegría, vuestra esperanza, vuestro amor, vuestro bienestar y vuestra gloria.

Día 13

             Te será provechoso considerar la misericordia de Dios más que su severidad; María, nuestra buena Madre te será de gran ayuda en ello.

Día 14

             Cuanto más perfectamente nos demos cuenta de los pobres y flojos que somos, más hemos de alabar y bendecir la bondad divina para con nosotros.

Día 15

           En presencia del Divino Maestro sed el yunque delante del herrero, o más bien, el hierro al rojo vivo que él agarró con las tenazas; caen los golpes multiplicados y el hierro va cediendo, poco a poco, según los moldes y voluntad del herrero.

Día 16

            Da lo mismo servir a Dios aquí o más allá; servirlo según su divina voluntad es lo que verdaderamente importa, pero hay que tener mucho cuidado para en esto no dar al demonio ocasión de tentarnos.

Día 17

           Cuando estamos crucificados, se hace mucha luz en nuestro interior sobre la vida pasada y distinguimos una gran parte de aquellos repliegues de satisfacción personal que consiguieron formarse aún en las acciones más santas.

Día 18

           Todo lo que es consuelo o alivio se os escapa y hasta Jesús se esconde...; sí, pero se esconde precisamente en lo más íntimo de vuestra alma y sin que ella se aperciba. Desde ahí, os tendrá Él de su mano y os hará atravesar sanos y salvos estas misteriosas tinieblas.

Día 19

            Teneos por felices siempre que sintáis el peso agobiante de vuestras miserias. Si no lo sintierais, entonces sí que habría peligro, y grande, para vosotros; ahora no.

Día 20

           Buscad vuestro descanso en Jesús; extended en su presencia vuestra alma como un bálsamo, es decir, sin ruido, sin violencia, mas con dulzura y con amor muy suave y pacífico: Él sabe perfectamente lo que daros.

Día 21

          Sed el parvulillo que María ofrece y sacrifica en su regazo a la divina voluntad. Es absolutamente necesario que esta voluntad divina lo sea todo en vosotros.

Día 22

            En cuanto te dejes atrapar por la perturbación para nada valdrás ya: te aborrecerás a ti mismo, al buen Dios y a los hombres. No hay motivo para inquietarte con tus miserias ya que estás respaldado por el amor del divino Maestro al que debes sacrificarte continuamente.

Día 23

            Tenemos necesidad de ser probados; el amor propio destruiría, si no, la caridad; la profanaría por lo menos, e introduciría en ella un sin número de imperfecciones.

Día 24

            ¡Querrías tú que los miembros de una comunidad fuesen todos tan perfectos y renunciados que uno los pudiera maniobrar como marionetas! Sería algo estupendo, fantástico, pero eso no ha ocurrido hasta hoy, ni ocurrirá nunca en la Iglesia de Dios.

Día 25

            Os encontraréis muchas veces con que, privados de todo sentimiento, hechos presa de las distracciones e incluso del enfado, os sentiréis tentados a valorar vuestra oración según vuestros sentimientos y las juzgaréis, desde luego, inútil; trátase de un mal muy grave y una tentación muy peligrosa.

Día 26

           Aunque no recibas consuelo ninguno sensible en tu oración, mantente en reposo, con el deseo de ser todo de Dios y totalmente entregado a su beneplácito. Quédate así, en su presencia, y soporta con dulzura, paciencia y amor todo ese enojo con las penas de él derivadas.

Día 27

            No te espantes en cuanto te apercibas que tus defectos te arrebatan; hemos de ser pacientes con nuestro mal carácter, hacer lo posible por domarlo, depositar nuestra confianza en Dios y en la Virgen, levantarnos cuando hayamos caído para volver a luchar sin descanso hasta la victoria final.

Día 28

           La paciencia opera la esperanza fundada sobre la caridad divina; porque, cuando nos vemos amargados, contrariados o anonadados, entonces nos postramos a los pies del Señor.

Día 29

            Cuanto más la arcilla es amasada y reamasada, tanto más se presta a ser utilizada. Sed arcilla en manos de Nuestro Señor y dejad que Él os modele a su gusto.

Día 30

           San Andrés, como de ordinario acontece a los recién convertidos, sintió inmediatamente un ardiente deseo de comunicar su felicidad a los que les eran queridos. Por eso llevó a su hermano junto de Jesús.

 

 

 

 

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