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NOVIEMBRE
(MES CONSAGRADO A LA ORACIÓN POR LAS
ALMAS DEL PURGATORIO)
Día 1
Los hombres han de considerar su vida como el
camino que los lleva a la ciudad santa de la Jerusalén celestial; en
este recorrido han de seguir su admirable luz y medir los progresos, no
por los años transcurridos, sino por la fidelidad a las gracias
recibidas.
Día 2
¡Qué dicha será la tuya, cuando te presentes ante Dios rodeado de
tantas almas, salvadas por tu fidelidad! ¡Qué feliz serás cuando puedas
decir, con el Maestro, al Padre celestial: "¡De los que tú me distes no
se han perdido ninguno"!
Día 3
No servía sino para resistir a la gracia divina; y si no resistís
siempre, es por un gran favor de la divina bondad de Jesús, esto
exactamente, lo que debe llenaros de entusiasmo y consolación.
Día 4
La conducta de Jesús respecto a nosotros es toda misericordia. Entrégate
a su misericordia y no te dé tanto miedo su justicia. Las pequeñas
faltas que cometes te acarrearán, como mucho, unas palizas en el
purgatorio, además muy cortas, ya que el divino Maestro ha de
purificarte el alma antes que dejes esta tierra.
Día 5
Llenaos de amor para con el bien Amado, en atención a los grandes
favores que os hace y al gran amor que continuamente os demuestra.
Día 6
Nuestras almas han de reposar en Jesús para ser alimentadas por la
divina gracia, de modo que no exista en nosotros nuestra propia vida
sino la vida de nuestro dulcísimo Jesús.
Día 7
Lo propio del espíritu sacerdotal es sacrificar con la víctima divina
aquél mismo que la ofrece. Identificaos con Ella, en el perfecto amor de
su sacrificio.
Día 8
El Maestro dijo:"No vine para ser servido; vine para servir y entregar
mi vida." Estas palabras forman el eje de los deberes de los superiores;
para ellos fueron intencionalmente pronunciadas.
Día 9
Somos demasiado débiles e imperfectos para aguantar las debilidades e
imperfecciones de los demás y ... alardeamos de celo; pero, la
verdad es que ni siquiera nosotros llegamos a convencernos de ello.
Día 10
Si sentís vivamente vuestros sufrimientos, mejor que mejor. De lo que se
trata verdaderamente es que los llevéis en conformidad con la divina
voluntad. A ver si evitáis incluso los primeros movimientos de
impaciencia.
Día 11
Jesús nunca ejerce las funciones sacerdotales sin inmolarse Él mismo al
Padre como única víctima verdaderamente agradable a sus ojos; del mismo
modo no debéis inmolar a Jesús sin que os inmoléis a vosotros también.
Día 12
Aguantad valerosamente esos insignificantes contratiempos que a Dios
plazca enviaros. Si os desprecian u olvidan, recogeos en vuestro
interior y presentaos sencillamente delante de Dios en donde debe estar
únicamente vuestra alegría, vuestra esperanza, vuestro amor, vuestro
bienestar y vuestra gloria.
Día 13
Te será provechoso considerar la misericordia de Dios más que su
severidad; María, nuestra buena Madre te será de gran ayuda en ello.
Día 14
Cuanto más perfectamente nos demos cuenta de los pobres y flojos que
somos, más hemos de alabar y bendecir la bondad divina para con
nosotros.
Día 15
En presencia del Divino Maestro sed el yunque delante del herrero, o más
bien, el hierro al rojo vivo que él agarró con las tenazas; caen los
golpes multiplicados y el hierro va cediendo, poco a poco, según los
moldes y voluntad del herrero.
Día 16
Da lo mismo servir a Dios aquí o más allá; servirlo según su divina
voluntad es lo que verdaderamente importa, pero hay que tener mucho
cuidado para en esto no dar al demonio ocasión de tentarnos.
Día 17
Cuando estamos crucificados, se hace mucha luz en nuestro interior sobre
la vida pasada y distinguimos una gran parte de aquellos repliegues de
satisfacción personal que consiguieron formarse aún en las acciones más
santas.
Día 18
Todo lo que es consuelo o alivio se os escapa y hasta Jesús se
esconde...; sí, pero se esconde precisamente en lo más íntimo de vuestra
alma y sin que ella se aperciba. Desde ahí, os tendrá Él de su mano y os
hará atravesar sanos y salvos estas misteriosas tinieblas.
Día 19
Teneos por felices siempre que sintáis el peso agobiante de vuestras
miserias. Si no lo sintierais, entonces sí que habría peligro, y grande,
para vosotros; ahora no.
Día 20
Buscad vuestro descanso en Jesús; extended en su presencia vuestra alma
como un bálsamo, es decir, sin ruido, sin violencia, mas con dulzura y
con amor muy suave y pacífico: Él sabe perfectamente lo que daros.
Día 21
Sed el parvulillo que María ofrece y sacrifica en su regazo a la
divina voluntad. Es absolutamente necesario que esta voluntad divina lo
sea todo en vosotros.
Día 22
En cuanto te dejes atrapar por la perturbación para nada valdrás ya: te
aborrecerás a ti mismo, al buen Dios y a los hombres. No hay motivo para
inquietarte con tus miserias ya que estás respaldado por el amor del
divino Maestro al que debes sacrificarte continuamente.
Día 23
Tenemos necesidad de ser probados; el amor propio destruiría, si no, la
caridad; la profanaría por lo menos, e introduciría en ella un sin
número de imperfecciones.
Día 24
¡Querrías tú que los miembros de una comunidad fuesen todos tan
perfectos y renunciados que uno los pudiera maniobrar como marionetas!
Sería algo estupendo, fantástico, pero eso no ha ocurrido hasta hoy, ni
ocurrirá nunca en la Iglesia de Dios.
Día 25
Os encontraréis muchas veces con que, privados de todo sentimiento,
hechos presa de las distracciones e incluso del enfado, os sentiréis
tentados a valorar vuestra oración según vuestros sentimientos y las
juzgaréis, desde luego, inútil; trátase de un mal muy grave y una
tentación muy peligrosa.
Día 26
Aunque no recibas consuelo ninguno sensible en tu oración, mantente en
reposo, con el deseo de ser todo de Dios y totalmente entregado a su
beneplácito. Quédate así, en su presencia, y soporta con dulzura,
paciencia y amor todo ese enojo con las penas de él derivadas.
Día 27
No te espantes en cuanto te apercibas que tus defectos te arrebatan;
hemos de ser pacientes con nuestro mal carácter, hacer lo posible por
domarlo, depositar nuestra confianza en Dios y en la Virgen, levantarnos
cuando hayamos caído para volver a luchar sin descanso hasta la victoria
final.
Día 28
La paciencia opera la esperanza fundada sobre la caridad divina; porque,
cuando nos vemos amargados, contrariados o anonadados, entonces nos
postramos a los pies del Señor.
Día 29
Cuanto más la arcilla es amasada y reamasada, tanto más se presta a ser
utilizada. Sed arcilla en manos de Nuestro Señor y dejad que Él os
modele a su gusto.
Día 30
San Andrés, como de ordinario acontece a los recién convertidos, sintió
inmediatamente un ardiente deseo de comunicar su felicidad a los que les
eran queridos. Por eso llevó a su hermano junto de Jesús.
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