PENSAMIENTOS DEL P. FRANCISCO MARÍA PABLO LIBERMANN

 

                                                            Uno para cada día del año

 

Enero:

Este Hijo querido de la misericordia del Padre, suyo y nuestro, conociendo vuestra miseria extrema, ha querido ofrecerse, desde el primer momento de su existencia sobre la tierra para arrancarnos de nuestro lastimable estado y ha cargado con todas nuestras enfermedades.

Febrero:

Convencidos de que la vida y alma del apostolado descansan sobre la generosidad y el espíritu de sacrificio, los miembros de la Congregación consagrarán sus almas al Espíritu Santo para que ellas imprima el verdadero espíritu apostólico por medio del generoso amor de los sacrificios.

Marzo:

Invocar a San José como nuestro protector y nuestro modelo de la vida interior que tan indispensable nos es para ser verdaderos misioneros, según el corazón de María.

Abril:

Ser crucificado con Jesús para ser glorificado con Él. El grado de gloria se mide por la perfección de nuestra semejanza con Jesús.

Mayo:

Sería algo maravilloso el que el Espíritu Santo realizara en nuestras almas la unión santísima con Jesús en María y con María en Jesús. Que Jesús viva en nosotros como vivió en María.

Junio:

La Santa Iglesia nos presenta al Corazón adorable de Jesús para que le tributemos nuestros homenajes; nos lo propone como modelo; desea que en Él encontremos las gracias para nuestra salvación y finalmente que unamos nuestros corazones al suyo para rendir al Padre un culto digno de Él.

Julio:

Unid vuestras plegarias a las del Señor Crucificado y consideraos víctimas que la mano de Dios inmola juntamente con su Hijo muy amado.

Agosto:

Los miembros de la Congregación tendrán al Inmaculado Corazón de María por modelo perfecto de la vida religiosa y apostólica. Se acogerán a este refugio en sus trabajos y sufrimientos.

Septiembre:

Vivamos como los ángeles en el cielo: de una sola cosa tienen cuidado, Dios; y Dios jamás les deja mal.

Octubre:

Pedid la protección de María, nuestra buena y santísima Madre.

Noviembre:

Vivimos en este mundo para soportar con paciencia y santidad los sufrimientos de este destierro y aprovecharlos en beneficio de santa y feliz eternidad.

Diciembre:

Los misioneros del Sagrado Corazón de María han de considerar el celo como la quinta esencia del espíritu apostólico que los debe animar. El celo será la ocupación constante de sus pensamientos, el objeto de sus deseos y afectos y el fin de todos los ejercicios de piedad.

 

 

 

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