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Emilio José Almajano, sacerdote de la diócesis
del Burgo de Osma-Soria, y asociado a los Misioneros Espiritanos,
nos envía desde su misión de Maroua en el Camerún los siguientes relatos
misioneros:
(Haced clik con el ratón sobre el título
para acceder a cada uno de ellos)
Mi primera
conversión
Cuando vine para Camerún tenía claro, y sigo teniendo, que mi primera
motivación es el Evangelio (Buena Noticia) de Jesús, que quería y quiero
compartir con esta gente. No soy un etnólogo, no son un lingüista, no
soy un cooperante de una ONG, aunque haga un poco de todo eso. Puedo
ofrecer otras cosas a esta gente, y así lo haré, pero sobre todo soy un
cura que ha venido para acá para compartir con esta gente mi experiencia
de Dios a través de Jesús de Nazaret y en el seno de su Iglesia...
40 Kms. / h.
Esa es la velocidad a la que se mueve
el tráfico aquí en Maroua. Una velocidad muy prudente, pensará alguno.
Pero cuando uno está metido ahí dentro las cosas se ven de otra manera. Son los “clandó” quienes marcan la
velocidad del tráfico. Se trata de motos que hacen de taxis aquí. Su
nombre ya indica por donde van los tiros: esta palabra viene de
clandestino. Es gente que no tiene ningún papel, ni suyo propio, ni de
la moto. ¿Permiso de conducir? No. ¿Seguro de la moto? No. ¿Pago de
impuestos de la moto? No. ¿Papeles de la moto? Ninguno....
Muerte en África
Ayer tuve mi primer encuentro con
la muerte en África. Era el hijo mayor de Mari, una
anciana que viene siempre a misa entre semana. Una de esas
mujeres-samaritanas, que han tenido hijos con diversos hombres, y de
las que Juan Antonio dice que son las mejores.
Afortunadamente estaba borracho
Desiré apareció justo después de
cenar por nuestra casa, como mucha otra gente que pasa por la misión a
las horas más variadas del día y a veces de la noche. Empezó a hablar en fulfuldé
con el P. Antonio, y este se metió poco después a la despensa que hay
detrás de la cocina y salió con un jabón.
Garga
Este es uno de nuestros vecinos, se llama Garga. La verdad es que es un
buen amigo nuestro, todos los días viene a vernos, varias veces. Y pasa
encantado un rato conmigo. Me da lecciones de fulfuldé. Él habla, habla
y habla y no me entero de casi nada.
Apamaya
Se presentó hace diez días en la
parroquia, a primera hora de la mañana. Me contó que el ojo le hacía
daño y que llevaba unos día que a duras penas podía comer y dormir.
Sardinas en lata
Lo había oído, pero es la primera vez
que lo veo. Hoy he entrado en una clase de un colegio público del
Extremo Norte de Camerún. Ciento sesenta alumnos apretujados en una
clase de 12 m. por 8. Cuatro alumnos en cada uno de los bancos, que
están pensados para dos.
Albert
Acaba de salir de mi cuarto. Ha venido
con dos trozos de caña de azúcar y una pequeña bolsa de plástico
transparente con cuatro zanahorias, más bien pequeñas. Es un pequeño
regalo que me hace. La verdad es que en cuanto a cosas, lo que se dice
cosas, es más espléndido conmigo que yo con él.
La misión de Doualaré
Ayer
tuvimos reunión del consejo pastoral de la parroquia, aquí en Doualare,
podíamos estar unas quince personas: responsables de CEV (comunidades
eclesiales, cuatro en la ciudad y cinco en el campo), el responsable de
toda la parroquia, catequistas, representantes del grupo de mujeres y
del COPMonde (movimiento de niños), además de los dos curas.
Fumar una pipa de...
En África los padres tienen sobre sus
espaldas la responsabilidad de la familia, no sólo cuando los hijos son
pequeños, sino siempre. Cuando dos hijos discuten entre sí acuden al
padre para ver quien de los dos...
Hemos enterrado a nadie.
Todo se ha desarrollado a una velocidad de vértigo. En mitad de la misa
una niña ha comenzado a vomitar. La han sacado afuera y no dejaba de
vomitar. Parece ser que es un paludismo,
La muerte ha llegado al
barrio.
Esa es la noticia que dos miembros de la
parroquia han venido a traer a primera hora de la mañana.
Luzia.
Esta mañana me he encontrado en lo que
aquí llamamos obispado con Luzía. Luzia es una religiosa italiana que
después de un tiempo en la parroquia de Salak, a unos 20 kms. de Maroua,
la capital, va destinada a la comunidad que su congregación tiene en
Mora, 60 kms. al norte. Ella estará encargada de la prisión.
Un
poco de esta vida.
Marie es una “vieille maman” que se dice aquí, una
abuela. De las de misa diaria. A pesar de sus años sigue cultivando un
campo, aunque dice que no tiene fuerza.
Todos hermanos.
Había que andar ligero, el avión no
salía hasta las 8,45, pero en la Camair me aconsejaron la tarde anterior
que estuviera allí a las 7. A eso de las 6,15 estaba ya a la puerta de
la Casba dispuesto a parar el primer taxi que pasara vacío para que me
llevara al aeropuerto. No hizo falta, antes de verlo a él, fue él quien
me vio a mí.
SIDA
Se le enterró hace unos días, se
llamaba... bueno, mejor respetemos su anonimato. Os lo presento en la
medida que puedo presentarlo, pues tampoco lo conocía mucho. De la etnia
Mofú, convertido al cristianismo, vivía en una de tantas aldeas
desperdigadas por el Extremo-Norte de Camerún. ¿Edad? Aquí es difícil
saber la edad de una persona, treinta y tantos. Su mujer (sin matrimonio
de ningún tipo) no llega a los 20 y su hijo tiene cuatro meses.
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