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SEPTIEMBRE
(MES
CONSAGRADO A HONRAR A LOS SANTOS ÁNGELES)
Día 1
¡Cuidado! No os crezcáis si los demás os rebajan: estad
así. abatidos internamente, no delante de los hombres,
sí delante de Dios.
Día 2
Los superiores cuando hubieran de fallar, vaciarán toda
malicia de su voluntad para que, en su sentencia no sólo
no haya ningún rencor contra los acusados sino que éstos
sean por ellos amados con una gran ternura.
Día 3
En
la cruz, Jesús es infaliblemente encontrado, cuando se
va para Él, cuando se le busque. En cualquier otro
lugar, hay el riesgo de encontrarse uno a sí mismo,
imaginándose a lo mejor haber encontrado a Jesús.
Día 4
Si
bien os fijáis veréis que en general cuando juzgáis
desfavorablemente a los demás tenéis un movimiento de
amor propio para con vosotros.
Día 5
Con las
personas que viven en el mundo, sí, haceos todo para
todos. Adaptaos a sus circunstancias, mas no olvidéis lo
espiritual y lo evangélico que los sacerdotes han de
tener en cuenta; evitad los modales que huelen a vanidad
y a espíritu mundano, pues no es en esto que debéis
haceros todo para todos.
Día 6
El que debáis soportar esos sufrimientos con mucho amor
y completa sumisión a la voluntad de Dios, no va en
contra de que roguéis al Señor el cese de lo que tanto
os atormenta.
Día 7
Si Dios
quiere inmolaros y sacrificaros, vivid, o más bien,
dejad que Él viva en vosotros con espíritu victimal y
sacrificial, pero que sea verdaderamente Él, no
vosotros.
Día 8
La
santidad de la Santísima Virgen en su nacimiento no es
sino un anuncio de la que alcanzaría al terminar su
vida. Si en la aurora es ya tan brillante, ¿qué podremos
decir cuando toque al cenit de la perfección?
Día 9
Esos
humos de vanidad que veis rezumar de vuestra mente no
han de asustaros ni atormentaros; porque serán el
contrapeso de vuestro orgullo. Si no fueran esas locas
fatuidades, temería que vuestro orgullo os hiciese daño,
pero de este modo, no.
Día 10
Daos por felices porque aún se dignan conservaros en la
casa de Dios, y en su divina presencia consideraos en
verdad como los últimos y los más indignos de vuestros
hermanos.
Día 11
Hay
que trabajar en la salvación y santificación de las
almas a pesar de las dificultades que se encuentren;
nuestro buen Maestro también creyó deber salvar a los
hombres por la muerte cruel que de ellos recibió.
Día 12
La meditación perfecciona incluso nuestras facultades
naturales y a tal punto que hasta el amor propio pudiera
tener interés en hacerlo bien. No se podría imaginar
como el espíritu humano alcanza tal desarrollo y como la
meditación bien hecha, continuada e ininterrumpida le da
tanta lucidez.
Día 13
Habéis
de habituaros a captar la voz de Jesús en el fondo de
vuestra alma y a conformaros con este divino modelo sólo
por la moción de la gracia divina. ¡Y... confianza!
Día 14
Dad
plena libertad a nuestro divino Maestro, y Él os hará
dar grandes frutos por medio de la Cruz. Ved hasta donde
va la potencia de la Cruz que Jesús utiliza: ella sola
llenó de santos el cielo. Espero que seréis de ese
número.
Día 15
Jesús
os dio su paz; antes de enviaros, os dejó su paz; que
vuestro corazón no tenga pues miedo ni inquietud . Su
corazón divino será vuestro maestro; llenaos de
cinfianza y entregad vuestra alma a su dirección.
Día 16
No hay
por qué admirarse si os cuesta soportar las probaciones
que os envía la mano bondadosa de Dios; el mal no está
en sentir el sufrimiento, con tal que nuestra alma esté
a la disposición del Maestro Divino.
Día 17
Si la
sensibilidad es un bien, la ternura por vosotros es un
mal. Os hacen falta la sumisión, el abandono, la
dulzura, la humildad de corazón en medio de las penas y
contradicciones que os salen al paso en vuestros
contactos con los hombres.
Día 18
Nada aventaja a las contradicciones para elevar nuestra
alma a la renuncia a nosotros y a todo lo demás y para
conseguir el amor de Dios y la unión y la unión más
íntima con Él.
Día 19
Estamos hechos para Dios. Le plugo a Jesús hacer de
nosotros vasos de elección, pero no para nuestra propia
gloria; sí, para gloria de su Padre celestial y para
acrecentamiento de las riquezas de su Santa Iglesia.
Día 20
Tened
buen ánimo y avanzad aún por entre espinas y zarzas;
vuestros miembros serán desgarrados, mas si ponéis
corazón en ello, avanzaréis y llegaréis a la meta.
Día 21
Cuando el Espíritu Santo bajó sobre los apóstoles, les
dio un amor fuerte, generoso y los hizo superarse a sí
mismos, los engrandeció y les dio el poder sufrirlo todo
con alegría e igualdad de ánimo.
Día 22
La
mortificación es indispensable para el apostolado; la
mortificación, digo, negativa, la que produce el
desasimiento de los goces terrenos y enseña a privarse
de todo por amor de Dios.
Día 23
Cuando
la tristeza llame a la puerta, arrojaos como niños a los
brazos de María. Esa es precisamente nuestra gloria:
pertenecer a Jesús Crucificado y ser los hijos del
Corazón de María, traspasado desde siempre por la espada
del dolor.
Día 24
En
Nuevo Testamento he de ser el alimento del misionero. La
lectura de autores piadosos no le dispensa de leer el
Evangelio. En él se encuentra la Palabra de Dios
desnuda, sin mezcla de palabras humanas. Si solo con la
meditación de la Sagrada Escritura uno es capaz de
prepararse la homilía, es mucho mejor que servirse de
sermonarios.
Día 25
Jesucristo murió por mí; yo, casi aplastado por
sus beneficios he recibido una pequeña partícula de su
cruz y aún ¡no me consideraría feliz!... ¡Vaya por Dios!
Entonces, ¿qué hace falta para serlo?
Día 26
La
Palabra de Dios es viva, vivificante y eficaz, dice San
Pablo, y penetra hasta la separación del alma, hasta la
médula de nuestros huesos.
Día 27
Para
que podáis vivir continuamente en la alegría y la
confianza, recordad las palabras del Cantar de los
Cantares: Mi bien-amado es mío, y yo soy de mi
Bien-Amado.
Día 28
La
obstinación en nuestras propias ideas es un grave mal;
con frecuencia nos hace desviar y a veces sin remedio
posible; arrástranos a notables errores de ejecución y
cúantas veces echa la obra a perder.
Día 29
Las
almas que quieren sacrificarse generosamente por la
gloria del Divino Maestro, nada tiene que perder; la
Divina Bondad les disculpa muchas miserias. Todas
vuestras faltas son sorpresas, fragilidades,
flaquezas..., con frecuencia envueltas en una agitación
de espíritu que les resta malicia. Es cierto, pues, que
Dios perdona fácilmente tales debilidades.
Día 30
Son de san Jerónimo estas duras palabras: Avanzad
siempre, saltando, incluso, por sobre vuestro padre y
vuestra madre si ellos son obstáculo a los designios de
santificación que tenéis.
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