PENSAMIENTOS DEL P. FRANCISCO MARÍA PABLO LIBERMANN
 

SEPTIEMBRE

(MES CONSAGRADO A HONRAR A LOS SANTOS ÁNGELES)

Día 1

          ¡Cuidado! No os crezcáis si los demás os rebajan: estad así. abatidos internamente, no delante de los hombres, sí delante de Dios.

Día 2

          Los superiores cuando hubieran de fallar, vaciarán toda malicia de su voluntad para que, en su sentencia no sólo no haya ningún rencor contra los acusados sino que éstos sean por ellos amados con una gran ternura.

Día 3

         En la cruz, Jesús es infaliblemente encontrado, cuando se va para Él, cuando se le busque. En cualquier otro lugar, hay el riesgo de encontrarse uno a sí mismo, imaginándose a lo mejor haber encontrado a Jesús.

Día 4

         Si bien os fijáis veréis que en general cuando juzgáis desfavorablemente a los demás tenéis un movimiento de amor propio para con vosotros.

Día 5

          Con las personas que viven en el mundo, sí, haceos todo para todos. Adaptaos a sus circunstancias, mas no olvidéis lo espiritual y lo evangélico que los sacerdotes han de tener en cuenta; evitad los modales que huelen a vanidad y a espíritu mundano, pues no es en esto que debéis haceros todo para todos.

Día 6

          El que debáis soportar esos sufrimientos con mucho amor y completa sumisión a la voluntad de Dios, no va en contra de que roguéis al Señor el cese de lo que tanto os atormenta.

Día 7

          Si Dios quiere inmolaros y sacrificaros, vivid, o más bien, dejad que Él viva en vosotros con espíritu victimal y sacrificial, pero que sea verdaderamente Él, no vosotros.

Día 8

          La santidad de la Santísima Virgen en su nacimiento no es sino un anuncio de la que alcanzaría al terminar su vida. Si en la aurora es ya tan brillante, ¿qué podremos decir cuando toque al cenit de la perfección?

Día 9

          Esos humos de vanidad que veis rezumar de vuestra mente no han de asustaros ni atormentaros; porque serán el contrapeso de vuestro orgullo. Si no fueran esas locas fatuidades, temería que vuestro orgullo os hiciese daño, pero de este modo, no. 

Día 10

            Daos por felices porque aún se dignan conservaros en la casa de Dios, y en su divina presencia consideraos en verdad como los últimos y los más indignos de vuestros hermanos.

Día 11

            Hay que trabajar en la salvación y santificación de las almas a pesar de las dificultades que se encuentren; nuestro buen Maestro también creyó deber salvar a los hombres por la muerte cruel que de ellos recibió.

Día 12

           La meditación perfecciona incluso nuestras facultades naturales y a tal punto que hasta el amor propio pudiera tener interés en hacerlo bien. No se podría imaginar como el espíritu humano alcanza tal desarrollo y como la meditación bien hecha, continuada e ininterrumpida le da tanta lucidez.

Día 13

            Habéis de habituaros a captar la voz de Jesús en el fondo de vuestra alma y a conformaros con este divino modelo sólo por la moción de la gracia divina. ¡Y... confianza!

Día 14

            Dad plena libertad a nuestro divino Maestro, y Él os hará dar grandes frutos por medio de la Cruz. Ved hasta donde va la potencia de la Cruz que Jesús utiliza: ella sola llenó de santos el cielo. Espero que seréis de ese número.

Día 15

           Jesús os dio su paz; antes de enviaros, os dejó su paz; que vuestro corazón no tenga pues miedo ni inquietud . Su corazón divino será vuestro  maestro; llenaos de cinfianza y entregad vuestra alma a su dirección.

Día 16

            No hay por qué admirarse si os cuesta soportar las probaciones  que os envía la mano bondadosa de Dios; el mal no está en sentir el sufrimiento, con tal que nuestra alma esté a la disposición del Maestro Divino.

Día 17

            Si la sensibilidad es un bien, la ternura por vosotros es un mal. Os hacen falta la sumisión, el abandono, la dulzura, la humildad de corazón en medio de las penas y contradicciones que os salen al paso en vuestros contactos con los hombres.

Día 18

           Nada aventaja a las contradicciones para elevar nuestra alma a la renuncia a nosotros y a todo lo demás y para conseguir el amor de Dios y la unión y la unión más íntima con Él.

Día 19

          Estamos hechos para Dios. Le plugo a Jesús hacer de nosotros vasos de elección, pero no para nuestra propia gloria; sí, para gloria de su Padre celestial y para acrecentamiento de las riquezas de su Santa Iglesia.

Día 20

            Tened buen ánimo y avanzad aún por entre espinas y zarzas; vuestros miembros serán desgarrados, mas si ponéis corazón en ello, avanzaréis y llegaréis a la meta.

Día 21

             Cuando el Espíritu Santo bajó sobre los apóstoles, les dio un amor fuerte, generoso y los hizo superarse a sí mismos, los engrandeció y les dio el poder sufrirlo todo con alegría e igualdad de ánimo.

Día 22

            La mortificación es indispensable para el apostolado; la mortificación, digo, negativa, la que produce el desasimiento de los goces terrenos y enseña a privarse de todo por amor de Dios.

Día 23

            Cuando la tristeza llame a la puerta, arrojaos como niños a los brazos de María. Esa es precisamente nuestra gloria: pertenecer a Jesús Crucificado y ser los hijos del Corazón de María, traspasado desde siempre por la espada del dolor.

Día 24

           En Nuevo Testamento he de ser el alimento del misionero. La lectura de autores piadosos no le dispensa de leer el Evangelio. En él se encuentra la Palabra de Dios desnuda, sin mezcla de palabras humanas. Si solo con la meditación de la Sagrada Escritura uno es capaz de prepararse la homilía, es mucho mejor que servirse de sermonarios.

Día 25

           Jesucristo murió por mí; yo, casi aplastado por sus beneficios he recibido una pequeña partícula de su cruz y aún ¡no me consideraría feliz!... ¡Vaya por Dios! Entonces, ¿qué hace falta para serlo?

Día 26

            La Palabra de Dios es viva, vivificante y eficaz, dice San Pablo, y penetra hasta la separación del alma, hasta la médula de nuestros huesos.

Día 27

           Para que podáis vivir continuamente en la alegría y la confianza, recordad las palabras del Cantar de los Cantares: Mi bien-amado es mío, y yo soy de mi Bien-Amado.

Día 28

            La obstinación en nuestras propias ideas es un grave mal; con frecuencia nos hace desviar y a veces sin remedio posible; arrástranos a notables errores de ejecución y cúantas veces echa la obra a perder.

Día 29

           Las almas que quieren sacrificarse generosamente por la gloria del Divino Maestro, nada tiene que perder; la Divina Bondad les disculpa muchas miserias. Todas vuestras faltas son sorpresas, fragilidades, flaquezas..., con frecuencia envueltas en una agitación de espíritu que les resta malicia. Es cierto, pues, que Dios perdona fácilmente tales debilidades.

Día 30

         Son de san Jerónimo estas duras palabras: Avanzad siempre, saltando, incluso, por sobre vuestro padre y vuestra madre si ellos son obstáculo a los designios de santificación que tenéis.

 

 

 

                                                                                                     Volver

.