SIEMPRE SE PUEDE COLABORAR

 

(Mi granito de arena en la JMJ – Madrid’ 2011)

 Cuando llegó la Cruz de los jóvenes (JMJ) a la Sierra Norte de Madrid, fui invitado a conducir el furgón que la transportaba y desde ese momento me sentí atraído con todo lo que se iba programando y realizando para lo que yo presentía como algo muy importante en la vida de la Iglesia y en la vida personal de cada cristiano. Ni las bajas temperaturas del principio, ni las altas del final, fueron motivo para desanimar en la colaboración que se me iba pidiendo.

 

 

 

 

 

 

 Las puertas de la Casa de Formación de los Espiritanos estaban abiertas, todo dispuesto para acoger a los que a ellas se acercaran. Teníamos noticias de que varios espiritanos llegarían con gran número de jóvenes  y así lo pudimos constatar con la presencia de algunos que se acercaron hasta nosotros (de Portugal, Francia, Guadalupe, Haití, Angola, Taiwán, Gabón, Brasil, Kenia).Incontables las llamadas telefónicas, así como a las personas que tuvimos que acompañar a uno u otro lugar. 

 

Las celebraciones Eucarísticas en nuestra pequeña Capilla con algún grupo de jóvenes africanos, nos hicieron sentirnos unidos a todos nuestros misioneros, agradeciendo al Señor de la Mies su presencia entre nosotros y en la JMJ. 

El ambiente festivo que se vivió durante todas las celebraciones de la JMJ, la convivencia fraterna entre jóvenes de casi 200 países, la disciplina y el orden en todos los lugares, el gozo de tener entre nosotros al Santo Padre Benedicto XVI  y a Obispos y Sacerdotes de los cinco continentes, nos hicieron sentirnos orgullosos de pertenecer a una Iglesia capaz de reunir en el nombre de Cristo a tantos jóvenes unidos en la misma fe.                                  

Hno. Javier Blanco, C.S.Sp.

 

 

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