Un poco de esta vida

 

Marie es una “vieille maman” que se dice aquí, una abuela. De las de misa diaria. A pesar de sus años sigue cultivando un campo, aunque dice que no tiene fuerza (“sembe walla”, en fulfuldé).

Vive sola, porque el hijo con el que estaba se vio obligado a elegir entre su mujer y su madre, en una choza cerca de la misión. Hace unos meses se fue para el pueblo a la celebración de los funerales del hijo que le acuchillaron una noche al lado del matadero. Por tener a salvo sus pertenencias más preciosas nos las trajo a la parroquia en una bolsa de viaje para que se las guardáramos.

Nosotros las metimos en el armario de una habitación y nos olvidamos de sus cosas hasta el día que ella vino a buscarlas. Abrió la bolsa delante de nosotros y se puso a buscar el dinero que había dejado entre sus papeles. No lo encontró. Marie no nos había dicho absolutamente nada, por lo que le recriminamos que no nos hubiera avisado del dinero que guardaba entre sus cosas. Quince mil francos cefas, veinticuatro euros.

Ella sospecha de alguien cuyo anonimato quiero salvar. Y un día fue a hablar con él:

-          Mira, me falta el dinero que dejé en mi saco. Así que lo que voy a hacer es dejar de lado mi fe cristiana y me voy a ir a la montaña para hacer un rito con el cual la persona que ha robado el dinero se va a quedar ciega.

-          No hace falta que vayas, he sido yo. Le respondió nuestro “más que sospechoso”, que dicho sea de paso, además es catequista en nuestra parroquia, pero que por lo que se ve tiene claro la eficacia de los ritos de la montaña.

Marie ahora está en su choza, enferma de los ojos. Imaginaros a quién le echa la culpa. Y nos dice que el otro día esta persona fue a su casa a devolverle parte del dinero y a decirle que le diera tiempo para devolverle el resto. Ella le perdonó el dinero. Imagino que con vistas a la curación de sus ojos confía más en ese gesto que en el colirio que le llevamos.

Algunas reflexiones: con estos mimbres nos toca hacer cestos. Pero a la vez me digo: ¿Podemos permitirnos juzgar a estas personas desde nuestra cómoda situación? Si nosotros estuviéramos en su pellejo ¿qué haríamos? Yo sé a ciencia cierta que esta persona no llega a ganar con su trabajo los cincuenta euros mensuales, que está casado y tiene tres hijos que alimentar, vestir, llevar al hospital (que se paga), a la escuela (que también)...

 

Volver